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No sé si me atrevo demasiado al hablar de los micro vinilos, hay gente mucho más calificada que yo para hacerlo pero esta es mi experiencia y así os la contaré

Tened en cuenta que mi práctica con los micro vinilos se basa en salidas de pesca a rockfishing y también muchas salidas en agua dulce, buscando carpas y barbos, por lo tanto, el que esté interesado en esta segunda también podrá aprovechar el delirio de este servidor. Tanto las de agua dulce cuanto las de mar son enseñanzas válidas para comprender y apreciar la acción de los señuelos, por lo tanto el hecho de que esté buscando carpas de 10 kilos no impide que pueda ver como se mueve el vinilo en uso, porque igual se movería pescando cabrillas en el Estrecho.

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Hay algunas novedades interesantes en la tienda y reposiciones de material que faltaba hace mucho tiempo.

Drop SHot Weedless HookEmpezamos por el Drop Shot Weedless Hook de OMTD. He decidido traerlo porque nos sirve para los montajes Drop Shot, que son siempre más usados en el mar (y por supuesto en agua dulce) y para ese montaje tan especial para la Virago u otros tipos de vinilos.

Son bolsas de 5 anzuelos en 4 diferentes tamaños, el acero es muy robusto y puede aguantar piezas medianas en el mar. Excelente la penetración a pesar del anti alga, que sirve para reducir enganche pero no impide clavar correctamente, está bien estudiado. Echad un vistazo al montaje con la Virago y los plomos Drop Shot Sinkers.

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Propeller Jerkbait PJB95No perdáis de vista el nuevo Propeller Jerkbait de Molix, PJB95. Este es un señuelo que me encanta porque ofrece una gran versatilidad de uso y ya se ha demostrado muy eficaz en el spinning en el mar. Con ello no solo se han sacado Lubinas, como muchos pueden pensar, sino que también Anjovas a las que, al parecer, vuelve locas. Se puede manejar a tirones y pausas, con recuperación rápida o muy pero que muy lenta, donde dejará una V en la superficie y un ligero ruido con el hélice. Hay que probarlo para entenderlo.

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Piper de MolixPara no estar mareando demasiado con muchas cosas acabamos con el retorno del Piper. Ha vuelto el color #11 Black/Gold que encanta a todos y dos colores nuevos y seguramente interesantes para un señuelo de este tipo. El conocido SW19 Real Sarda y la novedad #116 Occhiata, que sería la Oblada.

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Con las gominolas, hay que admitirlos, los pescadores de agua salada estamos un poco pez. Un poco mucho diría. A veces me pongo a hablar con algún loco del Black Bass o sigo una conversación entre ellos, que es aún más de locura, y no me entero de na’. Que si el wacky, el texas, los montajes finesse, los insert de plomo, las creatures o la madre que los trajo a todos  ¡malditos empollones híper técnicos, me tenéis frito!

Una rabieta, nada más, la frustración del ignorante que quiere aprender pero no tiene suficiente espacio en el disco duro para almacenar semejante riada de información; ya se me pasará. De todas maneras el hecho es que en el mar no vamos mucho más allá de la cabeza plomada y el cuerpo en goma tipo shad, y tirando. ¿No estamos quizás perdiendo algo interesante? ¿Por qué la experimentación es así de limitada teniendo en cuenta que ya solo en el Mediterráneo tenemos tantas especies a las que la podríamos colar con un bonito montaje, depredadores o menos?

Vuelvo al Rockfishing que recién llegado nos ha acercado un poco a los materiales blandos. Tampoco es para tirar cohetes, cabecitas enanas, vinilos micro y a correr, vamos que lo más atrevido va a ser un montaje Texas, una reliquia del paleolítico. Sin embargo es justamente el vinilo lo que más tercia, bien por los costes reducidos, bien por su eficacia. Caramelitos para los niños, eso va a ser, al final todas las criaturas son iguales. Pero el Rockfishing y sus alteraciones nos ha enseñado que dos palmos debajo de la superficie hay un ejército entero dispuesto ad atacar un señuelo, animalitos que nadie pensaba pudieran llegar a osar tanto. De allí quizás hemos ido abatiendo muchos muros y ampliando el abanico de posibilidades.

El trabajo con Molix me está enseñando muchas cosas, sobre todo en el ámbito de los señuelos blandos, que antiguamente controlaba menos de un F18 en picado. He visto la evolución de algunas herramientas, como el camarón que saldrá en marzo y que ha resultado absolutamente mortífero. He descubierto que hay señuelos que emiten vibraciones y otros que emiten micro vibraciones, un detalle aparentemente insignificante que sin embargo resulta ser determinante. Apéndices móviles con bolitas que retienen el aire y producen un determinado movimiento, patas o pinzas que necesitan una determinada consistencia para hacer bien su labor y permitir al señuelo que baje bien equilibrado, y produzcan la cantidad necesaria de vibraciones y no más, porque podrían llegar a molestar.

He probado a pescar a drop shot, una técnica muy interesante para pequeños - y a lo mejor no tan pequeños – depredadores, he montado vinilos con anzuelos plomados para Black Bass o cabezas finesse, y los resultados, y no estoy hablando de capturas, han sido muy interesantes. Max Mughini y Vincenzo Muscolo me han enseñado algunos montajes excelentes para vinilos como la Virago y si viviera más cerca del mar y pudiera salir a probar todo esto seguro que aprendería mucho más, porque solo se trata de ponerse las pilas y probar. Aún sin tener que ganar el Bassmaster podemos mejorar en el asunto, que repito, me parece la mar de interesante. Creo que hay una gran diferencia entre una picada a un jerkbait duro de la que pueda haber a un pequeño cangrejo de goma montado finesse, una te revienta la muñeca y la otra la vive todo el cuerpo, vibración tras otras hasta que se tensa la línea.

Que duro se hace el invierno ¡tengo gana de salir a pesca ya!

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¿He contado ya mis experimentos con los spinnerbaits? Ya sabes, con el Alzheimer a uno se les van las cosas así que pregunto, nunca se sabe. La verdad es que mi curiosidad en probar señuelos nuevos se ve muy mermada por la distancia que me separa de la costa, un pequeño obstáculo que me impide visitar más a menudo las saladas aguas de la cosa Ibérica. Tengo unos 350kn para la costa más cercana, la de Valencia, y si quiero ir al Delta ya suman 500, casi 5 horas de carretera, las mismas que me trago en el Talgo hasta Algeciras, cuando voy a pescar entre las columnas de Hércules.

Por más vueltas que les de son muchos, sin embargo, de estar mirando la playa de mi ventana podría meter las plantas de los pinreles a remojo cada día que se me antojara e ir probando todo el arsenal que tengo acumulando polvo en la casa. Porque digamos la verdad, por cuanto nos resulte gustoso sacar un pez en cada salida, ¿no lo es mil veces más haciéndolo con un artificial que  muy pocos han usado en agua salada? El Rockfishing quizás nos haya permitido volver a abrir cajas mugrientas donde escondíamos los señuelos para las truchas, o algún que otro cachivache descorchado de una tienda perdida en un rincón del mundo.

Ahora estoy maquinando combinaciones letales de gomas con diferentes tipos de montajes; anzuelos, cabezas plomadas o mezclándolos con otro tipo de señuelo. Me encantan las picadas a los señuelos blandos y seguro que hay mucho por descubrir en este campo. Tendré que esperar a que el tiempo remita, vengan temperaturas más humanas y se muevan los bichos en algún rincón de España adonde pueda aterrizar con mis aparatos. Pero, ya que estamos en tema, me preguntaba si a alguien le apetecía contarnos alguna de sus más extravagantes experiencias de “tuning” o de los señuelos más atrevidos con los que han experimentado en esta vida o en las anteriores, todo vale. Gracias nenes, que Dios os lo pague con un buen Smartphone

Hay unas cuantas razones por las que tengo cierta preferencia para los anzuelos grandes y los cordajes cortos. Con el tiempo, he aprendido, o creo de haber aprendido que algunos de los fallos al momento de la picada suelen derivar de estos dos factores, si tenéis paciencia de seguirme os contaré lo que pienso.

1)    Una curva del anzuelo más ancha del cuerpo del jig ofrece cierta holgura y si calculamos bien evitará que el gancho se enrede con el señuelo bloqueándose con la muerte, como seguramente habrá pasado en más de una ocasión.

2)    Al igual que en el curricán, cuando utilizamos los Kona, podemos aprovechar un anzuelo que tenga anchura suficiente para que la punta sobresalga del cuerpo del señuelo, y por consecuencia una penetración libre de obstáculos. Lo mismo pasa con el jig, si las dimensiones de ancho u alto, superan las de la curva del anzuelo, a pesar de que el jig fluctúe y trabaje a menudo separado del cuerpo, tendrá menos eficacia.

3)    Entre dos cuchillos muy afilados, el más fino suele se el que mejor corte, y así lo mismo entre dos anzuelos, el que tenga menor calibre de acero desgarrará más carne y cartílago de la boca del pez. Quizás una ventaja a la hora de clavar pero a la larga se traduce en una desventaja porque el agujero producido por el anzuelo se puede agrandar y acabar en la pérdida del bicho.

4)    La selección natural se entiende por si misma, aunque  a veces nos sorprendemos encontrando una Araña o un cabrilla de 300 gramos asegurados a un gancho de carnicero del 13/0.

Los cordajes

¿Porque creo que los cordajes cortos sean mejores que los largos? Está claro que hay que ver todo en proporción pero en líneas generales el cordaje corto presenta algunas ventajas:

1)    En primer lugar se enreda menos. Así también nos será de ayuda para dominar el inconveniente que podría presentar un anzuelo con la curva demasiado cerrada.

2)    Reduce entonces los problemas de enredos no solamente con el jig sino que también con el bajo, cosa que a veces ocurre.

3)    Aletea menos, y esto permite que se quede más cerca del señuelo, y consecuentemente de la boca del pez en el momento de la picada.

4)    Reduce los enroques, una ventaja realmente a tener en cuenta. Una vez que el jig llega al fondo, un anzuelo montado con cordaje largo tiende a tumbarse sobre piedras o corales, y quedarse encadenado. Lo gracioso es que no es solamente el anzuelo el que queda bloqueado, sino que a veces es el cordaje mismo, que se enreda a una roca arrugada.     

Se puede observar que un anzuelo de tamaño adecuado no se queda escondido por el cuerpo del jig y mantiene su eficacia al 100%. En este caso hemos utilizado un Fisherman Shiden 13/0

Al comienzo, cuando el jigging todavía en el viejo continente gateaba, era casi obligatorio montar los assist más bonitos y con todos detalles. Ahora, en virtud de los resultados y sobre todo de la cantidad de jigs y assist que se quedan en el fondo o en la boca de los bichos, las “decoraciones” han sido arrinconadas. Pero no se trata solamente de una señal de mayor practicidad, también hay una razón lógica detrás de ello. El uso de los tubos termo retráctiles por ejemplo. Recubrir los cordajes parecía ofrecer una mejor estética pero también una mayor resistencia a la abrasión y alargar la vida del montaje. La verdad es que el plástico salta con el primer pez serio y sobre todo endurece demasiado el aparato y merma su eficacia.

La peligrosa combinación entre cordaje largo y anzuelo pequeño. Una Boa Constrictor que se enreda al jig y se queda enganchada sin salida. ¿El resultado? Clavadas fallidas y peces perdidos.

Los assist tienen que ser flexibles, articulados y sueltos, pero todo con medida. Un cordaje demasiado lacio podría llegar a presentar problemas así como uno demasiado rígido. En ambos casos nos encontraríamos con un aparato que va sobrado o carece en algún ámbito y no trabaja como debido. Se nos ocurre recordar que es buena norma utilizar los cordajes específicos para jigging, ya que han sido diseñados para ofrecer la justa mezcla de flexibilidad y resistencia, calidades que una vez en pesca sabremos apreciar.

Detalle de la muerte y como se engancha al jig, hasta podemos apreciar la pintura que se ha levantado.

Como habéis podido notar, en este artículo nunca se habla de otro material que no sean cordajes: kevlar, poliamida o Zylon, lo que queráis. Los cables  o trenzados de acero y los quitavueltas con anillas no los tomamos en seria consideración ya que, lamentablemente no están a la altura de los otros materiales, comprometiendo capturas excelentes a causa de desenganches improvisos, clavadas en vacío, u roturas indeseadas.

Desde estas líneas lanzamos el aviso de evitar la tentación de montar los assist con la ferralla, a pesar de las grandes cantidades de peces con dientes afilados que podáis encontrar en vuestro camino. Por el miedo de perder un assist por culpa de una Barracuda, se os va el Diente de Perro más grande de vuestra vida. Realmente no merece la pena.

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