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Realmente no sabría por dónde empezar, el país, la gente, la pesca.... ¿Has tenido alguna vez ese tipo de sensación de que todo ha sido perfecto o casi? Bueno, este es el sabor de boca que me ha dejado mi último viaje en Irlanda donde pasé una semana filmando dos documentales de pesca para Sky TV en Italia.

St. Patrick

Pasé una tarde entretenida dándome un paseo por Dublín mientras esperaba a mis amigos y tuve la oportunidad de jugar un poco con la D90. Echaba de menos Dublín, no iba desde mediados de los noventa y estaba encantado de estar allí de nuevo. Por la noche una cena agradable, una visita a un Pub característico y un poco de noche brava en los clubs completaron el día. Conmigo Boris Salnikoff, el director del programa, y Vania Corá el cámara, personas excelentes allí donde las haya. El plan consistía en grabar dos documentales, uno sobre la pesca de la Lubina y el otro sobre el Pollock, tanto a mosca como con señuelos, desde la costa, así como embarcados.

John Quinlan con una Lubina

La pesca desde tierra fue nuevamente en Kerry, con John Quinlan, y la bahía de Cork nuestro escenario para la pesca desde embarcación, con Kevin Murphy de guía. Este es un blog, así que intentaré ser breve, además creo que las fotos hablan por si mismas. Los dos primeros días de pesca en Kerry han sido un poco más parados de lo habitual. Tuvimos que trabajar un poco más para encontrar los peces y debido a un cambio metereológico repentino sucedido la semana anterior a nuestra llegada, la lubina no cooperó demasiado. Me las arreglé con 5 peces sobre todo con vinilos y Boris no tuve suerte, luchando contra el viento y con peces que nadaban muy lejos del alcance de su caña de mosca. La pesca de Pollock ha sido otra historia. Los encontramos fácilmente, en un lugar con no difícil acceso y logramos una buena cantidad de ellos. Boris con una línea de hundimiento rápido sacó 4 y a mi me entraron los mismos a los vinilos plomados y saqué tres. John, nuestro guía creo que contó más que cualquiera de nosotros, a pesar de que estuvo pescando menos tiempo. Como de costumbre en el Thatch Cottage Lodge cenamos estupendamente y disfrutamos de un ambiente relajado.

Pollock...Pollock...Pollock...Pollock...Pollock...

En Cobh nos encontramos en una situación totalmente diferente, y nos esperaba una nueva experiencia. Kevin Murphy nos había preparado un buen plan de pesca non-stop y fue realmente especial. Llegamos en el hotel Bellavista, y después de un té y una breve charla con Kevin y Michael Hennessy, subimos al barco para nuestra primera tarde de pesca. Por alguna razón no pudimos encontrar Lubinas dispuestos a robar nuestros caramelos, pero los Pollocks pululaban por todo el lugar. Probablemente Boris capturó más de 20 mientras yo estaba escaneando la superficie en busca de Robalos, y tres de ellos mordieron el paseante sin llegar a quedarse enganchados. Finalmente, cuando el sol se puso el Pollock subió arriba y empezó a atacar también los señuelos de superficie, y pude desquitarme un poco.

La Lubinas más grande entró al Molix T-Jerk chartreuse

Los dos siguientes días en la bahía de Cork han sido poco menos que increíbles. Las Sea Bass despertaron, en número y en tamaño. Boris perdió su virginidad con el Labrax irlandés y logró engañar 5 de ellos con pequeños gurgles y streamers y yo me hice con 9 peces de hasta 7 libras con un paseante artesanal (Habano de Alle’s Lures) y el Molix T-Jerk en color chartreuse responsable de tres capturas en menos de media hora de pesca debajo de un puente de pilones, incluyendo el Bass más grande de la semana.

Si aprecias la pesca ligera, eres un pescador de mosca, te gusta la Lubina, disfrutar de un lugar agradable con gente aún más agradable, bebiendo buena cerveza Guinness o Murphy y pasar un buen rato, vete a Irlanda y pesca con mis amigos. No sólo te pondrán encima de los bichos, en los mejores lugares, en el momento adecuado, también te harán reír y sentirte como en casa.

Hay unos sinceros agradecimientos que me gustaría poner por escrito. Fabiana Marraccini y Orla Woods de Fâilte Ireland, la oficina del turismo, ¡chicas sois geniales! Lynn y John Quinlan en Thatch Cottage Ireland en Kerry, Kevin Murphy de Bass Fishing Ireland y Michael Hennessy de la Junta de Pesca del south west. Conoceros y pasar el rato con vosotros ha sido un verdadero placer Estoy bien dispuesto a repetir lo antes posible. Go raibh maith agat

….sigue. Y podría seguir hasta el infinito pero tampoco estamos aquí para aburrir al personal, solo ponerlo algo cachondo, nada más 🙂

Lo dicho en el post anterior, ha sido un viaje espectacular, como no tenía desde hace tiempo creo, sobre todo porque pudimos practicar un spinning ligero de altísimo nivel, ambos por la dificultad de las capturas y por el ritmo que llevábamos, y porque el popping pesado a las Cuberas se ha demostrado una vez más como historia para hombres.

Nuestro nodriza en el "parking"

Vamos por partes, empecemos por la pesca ligera/mediana. Mi compañero ha pescado con una Caranx Medium y un Stella 4000 con trenza de 30lb para los bichos medianos y una Lamiglas Travel XTS704 para los Macabí. Servidor con dos Lamiglas travel, una XTC7025 de casting que lanza hasta una onza y medio, acoplada a una Team Daiwa Fuego con trenza de 20lb y una XTS704 con un Daiwa Bradia 2000 y trenza de 10lb que en principio era la caña de Macabí y que al final estuve utilizando mucho, también con vinilos, para bichos de mayor talla.

Hay un antes y un después en la vida de un paseante que se atreve en los bajíos de los Jardines

Los señuelos que hemos utilizado más han sido los paseantes, sin duda los más efectivos en esas situaciones. También se han aprovechado los vinilos sin plomo, bucktails para los Sábalos y algún que otro minnow o popper. Para el Macabí el no va más han sido unas cabecitas de plomo de 5 a 10g con pequeños grubs. Decir que la masacre de señuelos ha sido notable. Además de las roturas y líneas cortadas por las barracudas, ha habido algún que otro señuelo que no ha vuelto en muy buenas condiciones, vamos que les entra agua por todos lados y ya están destinados para el museo.

¿Casting en agua salada? Porque no?

La especie más abundante ha sido el Pargo Criollo (Lutjuanus analis), seguido por las Barracudas (Sphyraena barracuda), Pargo Jocú (Lutjanus jocu), Cojinúa (Caranx bartholomei) y otros Jureles menores. Pocos han sido los Jureles (Caranx hippos) empeñados en sus labores de reproducción allá por el canto más profundo, no puedo ni imaginarme la cantidad de picadas que podríamos haber sumado de haber estado ellos en aguas bajas.

Pargo Jocu de buen tamaño pescado con equipo ultra ligero y vinilo

Para los que nunca han pescado un Pargo les diré que, aún con la Caranx Medium y un freno apretadito, son capaces de poner al pescador en dificultad, siempre intentando meterse en la piedra, cosa que tienen muy clara y grabada en el ADN desde hace miles de años. Imaginad pelearlos con una cañita de 3/4 oz con hilo de 10 libras… Vicente, nuestro guía no daba crédito de que se podían sacar peces de ese tamaño con semejante equipos, y de hecho las picadas que tuvimos en los equipos ultra ligeros (con vinilos sin plomo), acabaron todas en la piedra, y con un poco de habilidad, suerte y paciencia se lograron rescatar.

Finalmente rendida, la Barracuda se deja acercar al barco para ser devuelta

Las Barracudas, ambos con equipos ligeros y pesados nos entretuvieron muchísimo. Posiblemente son las protagonistas de las picadas más espectaculares y de carreras emocionantes. Pena que a este bicho no se le valore por lo que realmente es, un señor pez deportivo. Su único defecto, si así lo podemos llamar, es de ser demasiado abundante y poco difícil de provocar para que ataque el señuelo.

El fantasma de los bajíos, el Macabí

Tarpon picamos algunos pero al final solo uno salió, siempre a causa de la dificultad de clavarle el anzuelo en la dura boca. Sigue siendo una pesca emocionante y caótica, cuando se encuentra el bando es una enganche tras otro, y por supuesto el correspondiente desanzuelamiento. Diferente es la historia de los macabí, que para mi sigue siendo un pez bastante fácil de sacar a spinning. Si eres capaz de verlos y lanzar correctamente, de lo demás se encargan ellos y comen con alegría el grub. Luego la pelea que sigue es como siempre muy emocionante, con fugas rapidísimas en un palmo de agua.

Luego ha habido unas cuantas sorpresas con las Cuberas que entraron al equipo ligero donde no las esperábamos pero de ellas hablaremos en otro artículo….

El verano pasado estuve probando la nueva Tropic Pro de 15 libras acoplándola  aun Accurate 197 con línea de 30lb. La verdad es que es una gozada, estuvimos peleando bichos de entre 2 y 7 u 8 kilos y el equipo aguantó muy bien trabajando con jigs entre 80 y 130 gramos, en profundidades de hasta 70 metros. Pudimos llegar tan hondo a pesar de utilizar jigs muy ligeros porque la trenza de 30lb ofrece muy poca resistencia y porque las derivas eran más bien moderadas.

Creo que este equipo puede ser una herramienta muy divertida para una pesca ligera y mediana el en Mediterráneo, para los kayakeros (a pesar de ser algo corto) y para ser aprovechado, a pesar de nos ser especifico para ello,  también con Kabura e Inchiku, ya que se trata de una vara muy sensible. Yo lo he probado con el Accurate 197 y con unos carretes de tambor giratorio de Daiwa, el Team Daiwa Luna 253L y el 300L. En su versión de spinning lo acoplé con un Daiwa Certate 3500. En la mayoría de los casos con líneas de entre 15 y 30 libras y dejando el freno sobre los 3 kilos y pico.

Aquí tenéis el video

Lamiglas TP5615CJ en acción

A veces la vida te da clases y lecciones que te cambian las perspectivas de las cosas. Este pasado miércoles aprendí una más, de las que duelen, en el alma y en el cuerpo, fue mi particular “Gran Miércoles”, sin olas ni final feliz. Aquí seguido te lo cuento.

La semana anterior, mis amigos Mikel y Jose Angel sacaron un Atún de unos 80kg con un Ranger. Fue un evento, porque creo que ha sido uno de los primeros grandes atunes que se han sacado en el Cantábrico con un equipo de popping. Lo han intentado y logrado en su primera salida, rematándolo en una hora y veinte minutos. Tenía que haber estado allí con ellos pero causas de fuerza mayor me mantuvieron en casa. Cuando Mikel me volvió a invitar aprovechando la buena mar del miércoles no dudé en aceptar, y puesto rumbo norte, remonté media España con destino San Sebastián.

Había más barcos pescando a Popping

Un cumpleaños la noche del Martes nos metió en la camita con un par de Gin Tonic demás pero amanecimos perfectos, y listos para un día muy emocionante. Nos reunimos con nuestros compañeros de aventura , Iker, José Ángel y Juanma, por la mañana en el puerto de Orio, y después de los rituales de preparación zarpamos en dirección Noreste. Los que iban a pescar éramos Iker y servidor, Juamna venía de turista y Mikel y Jose Angel sinceramente no parecían intencionados a volver a pegarse la paliza de la semana anterior. Solo más tarde logré entender de lleno el porqué.

Rojos saltando por todos lados

Los primeros atunes los divisó Iker, desde el fly, y cual mi decepción cuando los vi y pensé que eran delfines… Burdo error! Simplemente eran Atunes del tamaño de mamíferos, y estaban comiendo en superficie muy tranquilamente y casi deslizando por encima de las anchoas. Ningunearon nuestras ofrendas y sin mutarse siguieron en su cotidiana labor. Llegados a la zona caliente de Atunes vimos muchos, pero el estado de la mar, completamente llana, nos dejaba completamente al descubierto, permitiendo a los bichos ver perfectamente los señuelos, el barco y oír los motores desde mucha distancia.

Ahogamos entonces la frustración en unas buenas tortillas, lomo y sidra del país, por lo menos los estómagos se quedaron satisfechos. Después de haber buscado los Atunes más hacía el oeste, nos avisaron que en la zona que acabábamos de dejar se estaba animando mucho la actividad en superficie. Volver y ver cientos de animales pastando a ras de agua fue cosa de un instante y finalmente ahora se les veía comer con ganas, agresivamente y en grupos más cerrados.

La dura e interminable lucha

Después de algunos intentos infructuosos finalmente servidor tuvo una picada; tan suave y delicada al principio cuanto dura y terrible la respuesta del bicho al notar la triple clavada. Empezó el combate de mi vida. La hora y veinte minutos que había durado el de Mikel y José Ángel con el bicho de 80 kilos de repente se quedó como corta, y los minutos seguían incesables. Por mi parte, había cansancio y sudor pero también la determinación de hacer las cosas bien y poder con la bestia, y a parte al principio, cuando un dolor siniestro de lumbares me llamó la atención, nunca volví a dudar de que podía con ello.

Así quedó la pata de mi Saltiga 6000GT

Después de casi tres horas de lucha ocurrió lo que nadie se esperaba. La pata del Daiwa Saltiga se parte y el carrete sale volando con el pick up abierto y se cae al agua. De repente tengo la caña en la mano y el hilo que se me escurre entre los dedos. El Atún se va… Imposible parar la caída del Saltiga, nos ocuparemos de el luego, intentamos manejar el trenzado para recuperar el bicho pero parece que ya no está. Sin embargo, la línea de repente se vuelve a tensar y encontrados unos guante seguimos en la lucha. Esta página de la historia sin duda no me llena de orgullo ni me hace sentir especialmente feliz, pero la desesperación del momento y las ganas que teníamos todos de ver de cerca el animal pudo con la deportividad y su santa madre. Al rato, cuando el animal no estaba a más de 15 metros del barco, el hilo se partió, y con ello todas nuestras esperanzas.

Estábamos todos hundidos y muy callados. Nadie sabía muy bien que decir porque todo había ocurrido tan rápido que quizás, ni estábamos conscientes de los eventos. El Atún había ganado, debía su libertad a la Daiwa Seiko Corporation que había construido una maquina fallada, yo había sido vencido pero no humillado. Y me dolía el alma y el cuerpo. Al final mi espalda se quedó tan tocada en la zona lumbar que por la noche tuvieron que llevarme a urgencia para que me pincharan un buen chute de Voltaren. El dolor era absolutamente insoportable y solamente muy dopado pueda pasar la noche.

Tuve que quedarme dos días más de lo previsto en San Sebastián, aprovechando la hospitalidad de Marimar y Mikel y esperando a que mi espalda me permitiera sentarme sin dolores en el coche y volver a casa. He aprendido una cosa nueva o dos en mi Gran Miércoles, tengo mal sabor de boca por haber perdido el pez de mi vida (lo vi y mucho me temo de que pasaba abundantemente los 100kilos), pero que bonito estar en la bañera del barco con 4 amigos que te ayudan, te apoyan, sudan y luchan contigo y viven exactamente lo que tu. Joder, que lujo!