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Peces invasores ¿será madre naturaleza que pondrá las cosas en su sitio?

El siluro es entre los peces invasores más difusos

Entre los peces invasores el siluro ya le tenemos casi repartido por todo el país.

La verdad es que ya no hay nada que podamos hacer para erradicarla. Lo mismo pasó en su momento con el Black Bass, el Lucio y en tiempos muy antiguos con la Carpa.

Estos continuos atentados a la biodiversidad han acabado con muchas especies autóctonas.

Mucho me temo que la cuenta no se pare aquí porque en el Ebro ya tenemos al Aspio y vete tú a saber si alguien no se ha divertido en introducir nuevas especies que dentro de poco empezarán a tomar relevancia en las aguas de la península.

Lo curioso es que en el mar esto está ocurriendo de manera "natural", hay peces invasores prevalentemente subtropicales o tropicales que están entrando en nuestras aguas, bien por el cambio climático, bien por el canal de Suez o quizás hasta por la rotura de alguna jaula donde se criaban peces alóctonas.

Es probable que en ambos casos nos encontraremos con peces invasores que desalojarán los autóctonos de su lugar, y probablemente cambiarán el panorama de la fauna local, y aún siendo ambos directamente o indirectamente provocados por el hombre, el impacto que tienen o la contundencia de los hechos los hacen parecer diferentes.

Habrá que prepararse para ello porque no van a parar, que queramos o menos. Hace no mucho alguien sacó en Galicia Inglaterra una Lubina Rayada de la costa Este de EEUU, un animal que podría borrar de la faz de la tierra la Labrax de toda la vida e implantarse aquí, o crear un híbrido que al principio podría ser estéril pero luego, una vez adaptado, transformarse en una nueva especie de Serranidae que de ahora a cien años dominará nuestras costas.

Me veo muy "pequeño" para poder sujetar dicha invasión y totalmente inútil para entender, si es que lo haya, el proceso para evitar la pandemia invasiva. Y si impotente me tengo que quedar, espero que madre naturaleza, una vez más, sea capaz de poner orden en las cosas y arreglar de alguna manera los desperfectos que ha creado el hombre, siempre y cuando esto no sea más bien parte del diseño de la "evolución" a la que tenemos que someternos, hasta que ratas y cucarachas tomen el mando del planeta.

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Me llama, no puedo evitarlo y fíjate que lo he intentado, hasta he visitado un par de psicólogos y ambos me han dicho que no hay na’ que hacer, me tengo que dejar llevar... Pos a eso vamos, a dejarnos llevar por la dulce agua, mejor conocida como agua dulce, la de ríos y pantanos para los que son más cortitos.

El médico me dice que tengo la tensión alta y que necesito caminar mucho y tomar menos sal. La sal va a ser. Ya está, el repatrío hacía las aguas interiores está relacionado con la tensión a diecisiete y el colesterol de las narices, de la sangre digo, siempre para los más cortitos. En la red veo capturas de muchos animalitos interesantes que me están hirviendo la sangre, esa, la de los triglicéridos, y haciendo desear escapadas en lugares más o menos exóticos. Un chico italiano hace unos días enseñaba una Lucioperca de 92cm x 9kg, un hermoso bicho que a pesar de ser muy poco peleón, un bolso de plástica tiene más vigor y es menos predecible, es increíblemente fotogénico y bonito donde los haya con esa cara de mala leche y las espinas dorsales erguidas.

Un chico Indonesio me ha dato tremenda envidia con unas capturas de peces gatos de colorines y los insuperables “Snake heads”, esos anguilones con más dientes que un Marrajo. Todas criaturas que se dedican, a lo largo de su existencia, a comerse peces y de vez en cuando atacar artificiales. Por suerte a los bichos de agua salada ya les he visto las escamas, a muchos, muchísimos diría, de ellos. El gusanillo lo tengo con especies a mi desconocidas, y de esas hay miles y la mayoría en agua dulce. Solo pensar en lo que me podría encontrar en un río de las Amazonas me pone más cachondo que un Panda (en la vez que le toca cada año): Payara, Arawana, Arapaima, Tucanaré y sigue una lista infinita de especies nunca jamás vista, sino en un acuario bien surtido.

Pero no hace falta ir tan lejos, en Europa, y en la misma península hay peces muy bonitos que catar todavía. En Italia por ejemplo, me he topado con una de las muchas especies invasivas que han tapizado los ríos, el Aspio (Aspius aspius - ya en el río Ebro, lo confirmo porque lo he pescado), un ciprínido que viene del este, que ataca los señuelos con ganas, y llega a tamaños más que interesantes pero que desarrolla una pelea poco más alegre de la de una Lucioperca. ¿Y que me decís del Barbo Comizo, ese depredador tan peculiar que tenemos la suerte de encontrar en Extremadura y compartir solo con los Portugueses? En mi vida he sacado solo dos, además enanos, pero chicos ¡que ilusión que me ha hecho! Vamos, como un niño chico. También tengo ganas de volver a darle un meneo a los Black Bass, los pesqué hace un año y pico pero no le di mucha importancia, eran pequeños y sobre todo no era lo que iba buscando. Ahora iría a por ellos, buscando montajes raros y pescando fino, y me gustaría pegar un buen tarugo para sacarle unas fotos interesantes, con el gran angular casi apoyado el la mandíbula.

Así estoy amigos, en estado febril a la espera de que los termómetros suban para arriba, lanzarme a por mis lucios del centro norte y acto seguido ir a ver que se cuece en los pantanos del sur oeste. Mientras, sigo jugando la lotería para invertir en lo exótico. Mira, voy a tirar la casa por la ventana, si me toca el gordo os invito a todos a pescar Papuan Black Snapper, un cuberón de agua dulce con una mala leche que da miedo. Bueno, a todos todos no, solo a los que me cuentan algo de sus sueños eróticos con los peces dulzones 🙂

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anjova, pejerrey, tallams, chova, estrecho de gibraltar, spinning, super finderEn invierno en el Estrecho aparecen Anjovas y Palometones, así me cuenta el amigo Paquito y así me lo aprendí yo. En el delta es tiempo de Lubinas, antes en el río y finalmente por la costa, supongo poniéndose a tono por sus menesteres sexuales, ya que al tocar solo una vez al año se intentan disfrutar por más tiempo posible. Por Cádiz se la gastan con las Corvinas y en Canarias parece no faltar de nada.

Es curioso y al mismo tiempo natural que en una costa con una extensión y latitud tan desarrollada haya realidades tan diferentes, a veces a poco kilómetros de distancia. Después de mi diminuta y probablemente equivocada introducción podríais colaborar para diseñar un poco el mapa de la pesca en España en estos meses, digamos hasta que la primavera coja fuerza y Lorenzo empiece a calentar el agua.

lubina, spigola, robalo, robaliza, delta del ebro, spinningSé que tenemos aficionados repartidos por todo el territorio español, así que, si cada uno colabora un poquito podríamos tener una panorámica interesante, sobre todo resultaría relevante saber si hay alguna que otra diferencia en dos lugares que estén muy cerca entre si, por ejemplo el litoral murciano y el Mar Menor, o Menorca con Ibiza, por decir algo. Sería igualmente entretenido saber si hay circunstancias especiales en determinadas zonas (centrales nucleares, salidas de aguas cálidas, ríos etc.) donde se crean ambientes que de alguna manera se han alterado y que albergan especies que a lo mejor no debería de estar allí en esta temporada.

Diría que este mapa no debería de crear peligros de sobrepoblación de pescadores en una determinada zona, al tratarse de una estación muy concreta el ataque de los oportunistas no habría de ser masivo y, sobre todo, tampoco creo que tengamos que desvelar ningún secreto indicando puntos concretos, a menos que no creamos que el desagüe de una nuclear quede oculto a los demás.

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Este señor que escribe es el que hace la cola delante de la morgue del hipermercado esperando su turno para hacerse con aquella lubina o calamar que tercie, siempre que no abandone antes de tiempo harto de tanto esperar o atraído por una confección de secreto ibérico que me guiña el ojo desde la nevera. Aburrido como una ostra me recurro veinte veces el banco de hielo picado recubierto de cuerpos en mejores o peores condiciones, examino los ojos, el brillo de las escamas, el vientre y cuando llega mi turno si el fiambre no me convence pido un examen exhaustivo de las agallas, cuyo color como bien sabéis te confirma si seguir adelante con la compra o cambiar de apuesta.

En esas horas que acumulo durante el año en ese entorno tan idílico tengo tiempo para curiosear en las etiquetas del pescado para ver que se inventan aquellos que, teóricamente, deberían de poner la información que la ley requiere y eso si que es muy divertido.

He descubierto, por ejemplo, que todas las Corvinas, cuyo nombre científico brilla por su ausencia, que han pasado por mi casa son de origen “extractivo”, un hecho realmente curioso porque todas tienen el mismo tamaño, las mismas aletas raquíticas y una pinta de salvajes que ni la Preysler. Realmente sorprendente el hecho que los calamares de potera, así llamado para cobrarlos el doble, tengan unos desgarros en la piel que parecen haber sido víctimas de un ataque de Jack el destripador. Me imagino que la potera que han usado para sacarlos es en forma de red de embudo y viene remolcada detrás de un barco, en fin algo muy parecido a la pesca de arrastre.

Menuda sorpresa me llevé hace pocos días cuando descubrí que la Perca (Perca del Nilo) es de origen extractiva y su zona de pesca es el Atlántico Sur pero no queda allí la cosa, sabíais que su nombre científico era Micropterus salmoides? ¿Algo extraordinario verdad? En un abrir y cerrar de ojos he aprendido que el Black Bass es una especie de mar, vive en el Atlántico Sur y además se pesca comercialmente para vender su carne en Carrefú. ¿No será que el Lates niloticus, nombre real de la Perca del Nilo, se cría en estanques y se comercializa como especies de acuicultura amén de ser una especie de agua dulce a más no poder?

Menudo cacao que hay montado con los escómbridos, aquí sí que si quieren te meten un gol de los buenos. Una vez me encontré en una pescadería con las Melvas más grandes del mundo, bichos de cuatro o cinco kilos con una pinta de Bonito (Sarda sarda) a más no poder. Se lo hice notar al pescadero y me dijo que estaba yo equivocado, esas eran Melva así como aquellas eran Caballas, en incognito desde luego porque iban disfrazadas de verderoles, si mis gafas no me engañaron.

Así me lo aprendí yo y suerte que algo entiendo de bichos con escama porque a la Mari le venden lo que quieren y seguro que más de una vez se ha llevado a casa una rodaja de tiburón marcada Xiphias gladius, por el mismo precio claro. 😉

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Es cierto que de alguna manera ya somos especialistas en un tipo de pesca, o dos si me apuras; sabemos algo de spinning, jigging, popping tropical, o  rockfishing si realmente existiera una diferencia notable entra algunas de estas modalidades. No sé si algunos de los que siguen este blog también pescan con cebo o al curricán pero digamos que el grupo "hardcore" cuando sale a pesca lo hace para lanzar o bajar muestras.

Lo que me estaba preguntando es si la especialización luego lleva a otra, un peldaño más adelante por el que no solo nos gusta pescar a spinning, por ejemplo, sino que dentro del spinning hemos delimitado el radio de la búsqueda a una(s) especie(s) en concreto o a una técnica, por ejemplo spinning pesado, en la que de alguna manera destacamos o con la que nos encontramos más a gusto.

En lo personal me cuesta un poco decir que haya algo en este momento en el que me he "especializado", he pasado creo por casi todos los niveles de la pesca con señuelos y si antes me manejaba bien con las Anjovas, para luego hacerme al tormentón tropical, luego el jigging y así seguido, ahora sigo practicando muchas de estas técnicas sin concentrarme en una en especial. Puedo sin embargo afirmar que el jigging, que por un cierto periodo he amado mucho y al que he dedicado cuantía de horas, ahora no me atrae tanto así como el popping tropical, pero no la pesca en el trópico, que sigue pareciéndome muy entretenida.

Para ir concretando y estudiando un poco más a fondo mi "alma pescadora" he de decir que hay algo que me atrae más y en el que, de alguna manera me he especializado. Empezamos por el trópico, cuyo calorcito y humedad saboreo siempre menos, seguramente mi pez favorito, el que más me gusta cazar y que quizás mejor se me da es la Cubera. Las feroces embestidas, las rápidas carreras y la corta duración de la lucha me atraen a más no poder, y sobre todos he desarrollado una técnica de combate que tiene grandes porcentaje de éxito y que me divierte mucho. Justamente por el lado opuesto está mi renacida pasión por el spinning ligero, sobre todo si consigo enfocarlo a la pesca de la Lubina o de especies menos "famosas" y que sin duda me motivan como Doradas, Bailas, Sargos y así seguido. Una de las cosas que siempre me ha cautivado en la pesca tropical es la variedad de las especies que se pueden tocar, y esto lo he trasladado por completo a la pesca local, y en cuanto subo por la borda un pez diferente me emociono como un niño chico. Supongo que con el tiempo he alcanzado cierta sensibilidad para lanzar y mover con maña señuelos de pequeño tamaño, y enfrentarme a peces de porte con equipos ligeros, donde un fallo en la regulación del freno o un nudo mal hecho se pagan con un disgusto.

¿Tenéis vosotros un pez favorito en la pesca del cual os habéis especializado? ¿Porque creéis que con ese bicho lo hacéis mejor, y que es lo que en práctica se traduce en esa ventaja? Como siempre estaré encantado de leer vuestros comentarios. Gracias, ciao Nicola

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