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La gente se aburre de ver siempre la misma peli en la tele, se aburre de comer siempre pollo, de tener que quedar con los mismos amigos pesados que le gustan a su mujer, se aburre de la suegra, del perro del vecino, hasta de ir de vacaciones, momento entrañable en la vida de cualquier persona o familia, en el mismo lugar. Nos aburrimos, así somos de caprichosos y malcriados, imprevisibles y insatisfechos.

Personalmente me he aburrido de ir a pescar en ciertos lugares, normalmente sitios que no me atraen por su conformación o el tipo de pesca que se practica. Los embalses alrededor de Madrid por ejemplo, donde te pasas el día tirando cacharros al agua sin ver una planta a la que apuntar, aunque fuera por enredarte. Me cansa pescar en sitios donde puedo moverme poco, tengo el síndrome del pescador errante y no consigo estar quieto esperando a que pasen los peces. También me aturde pescar siempre con los mismos señuelos, sobre todo si tengo entre manos el modelo nuevo o algo que acaba de salir y que quiero probar. Ahora, por cuestiones de trabajo y de la relación que tengo con Molix pesco casi exclusivamente con el material de ellos, y afortunadamente hay novedades interesantes que salen con cierta frecuencia por lo tanto no me dará tiempo llegar a cansarme, y si pasara pues me aguantaría que por esto he elegido esta profesión.

El otro día, para hacer unas fotos saqué de una caja un Aile Magnet con más rasguños que el coche de mi vecina. Había lidiado unas cuantas batallas y en aquellos tiempos era el señuelo estrella para la mayoría de técnicas de pesca que se podían practicar en España, y si me apuras, en el extranjero. Aile Magnet, Tobimaru, Crystal Minnow, Polaris Popper, Surface Cruiser... ¿recordáis? Creo que entre todos ha sido justamente el Crystal Minnow de Yo-Zuri el que más satisfacciones me ha dato,  entre ellas una lubinas muy hermosas, así como el Surface Bull en el trópico, con el que prácticamente todos los de la vieja escuela empezamos a pescar. Pero los señuelos se pierden, se quedan muy estropeados y al entrar en la tienda te encuentras con un nuevo modelo que te dicen que es espectacular. Caes en la trampa y lo compras, víctima de tu curiosidad y del tedio al que te ha llevado pescar siempre con la misma muestra por tanto tiempo.

Me imagino que a muchos de vosotros habrá pasado lo mismo pero, también se que algunos siguen usando artificiales que tienen ya muchos años, o a los que siguen fieles por muchas y diferentes razones. Si queréis contarlo este es el lugar adecuado, solo hay que tener un poco de ganas de ponerse a darle al teclado.

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Hace un par de días se me ocurrió la malograda idea de echar un vistazo al material de pesca por si conseguía hacer una limpieza o poner un poco de orden, algo que normalmente se me hace bastante cuesta arriba, en fin, lo odio. Empiezo a abrir las puertas del armario donde tengo los señuelos, las de los carretes, el rack de las cañas, el armario de la ropa, las cajas donde hay más señuelo, las mochilas y bolsas, los cajones de los hilos, la estantería de pinzas, anzuelos, bajos, accesorios ... En escasos doce metros cuadrados un entero almacén de pesca se está apoderando de mi espacio vital, comiéndome oxigeno, aire, centímetros y provocando los siempre menos sutiles comentarios de la parienta.

En todo esto no he tenido valor de avanzar con mis buenos propósitos y he vuelto a cerrar todo y dejarlo así como estaba, seguro de que un día algún nomo bondadoso se llevará sin que yo me entere todo señuelo que no utilice o artilugio cuyo fin único es acumular polvo. Evidentemente ni se me ha pasado por la cabeza lo de hacer inventario de existencias ya que con estas edades se estresa uno fácilmente, así que no tengo la menor idea de lo que se pueda esconder en cada rincón de mi cuarto. Pero se que si es cierto que el desorden cósmico reina a sus anchas en mi universo, no va a ser así para el resto de la humanidad, que seguro cuenta con personas normales que cuidan de sus cosas y algunos muy dotados en cuanto a materia gris, hasta consiguen catalogarlo según un orden matemático, alfabético e infalible.

Si algún privilegiado ser vive por aquí que de un paso adelante y suelte el gran libro excel de la pesca y cuente sus pertenencias de pesca, bien para levantar envidia, pena o admiración. No hace falta poner marcas y nombres, con decir tengo cinco cañas y un carrete cada una y doscientos señuelos nos vale, ya sabes somos cotilla pero sin morbo 🙂 Y para los demás que comparten conmigo la adoración para el caos, que también nos cuenten cosas, aún sea por no quedarme solo en mi triste túnel obscuro 😆

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