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Hace unos días encontré este vídeo en la web de Cotodepezca sobre como se fabrica un carrete de pesca y me pareció interesante.

Desde luego no te enseñan como hacen un Stella o un Saltiga pero resulta curioso ver parte del proceso que supongo se podrá aplicar también a los modelosde spinning. Este vídeo muestra como se fabrica un carrete de pesca al curricán, echadle un vistazo.

Carrete Daiwa Saltiga ZPor fin, llevaba tiempo esperando poner estos carretes en la tienda y por fin lo he conseguido. Esta es una historia de amor que dura ya unos quince o más años, desde que me entregaron mi primer Team Daiwa HA 5000, el precursor del Saltiga, a la oficina. Luego llegó el Saltiga 6000GT, uno de los primeros que aterrizaron en España, con el que libré verdaderas batallas con los GT y con el que empecé a darle caña al jigging, ya que en aquel momento todavía no se tenía muy claro el tema del ratio. Luego llegó el 6000 normal para jigging, un 4000, el 6500 Expedition y así seguido

Ahora servidor sigue utilizando los Daiwa y les tien el máximo cariño, mi arma tropical es el Saltiga Z 5000H que para lo que hago me sobra y sobre todo pesa unos 170g menos que el modelos 6000, que no es poco.

En fin, aquí tenéis la serie completa de los carretes Daiwa Saltiga Z desde el 3500 hasta el 6500 con ratio lento (4,9/1) y con ratio rápido  (5,7/1) que serían los modelos H (de high speed)

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Me dice mi amigo:” ¿Por qué no escribes algo sobre los frenos? – “¿Brembo?” – contesto yo intentando eludir una tarea que se me cae encima como un macizo de granito. ¡Los frenos de los carretes, italiano memo y senil! Vaya amigos que tengo, pues esta es una verdadera putada para un señor de cierta edad que odia las conversaciones técnicas más que un plato de espaguetis pasados de cocción. Bien, ya metido de lleno en este berenjenal me tiro a la piscina y sigo, total por la poca credibilidad que me queda...

En el crepúsculo  del popping tropical, se hablaba mucho de los frenos de los carretes. La realidad es que sigue siendo un argumento de gran moda porque todavía alimenta pasiones y desata fanatismos casi religiosos entre los aficionados, sobre todo lo de los dos bandos: Shimano y Daiwa. Curioso esto, siempre hay dos protagonistas que se reparten la torta, es el mundo de los bipolarismos: PP y PSOE (que son especialistas en repartirse tortas, pasteles y lo que tercie), Canon y Nikon, Honda y Yamaha etc. A lo nuestro ahora, que este es un jodido sito de pesca.

Entonces los frenos se medían en medios centenares de libras. Que si el Saltiga tenía 60 libras y el Stella 50, o el Accurate llegaba a algo menos pero con más suavidad y todo el meneo eso insoportable. Iba yo repartiendo consejos iluminados a la gente, y más pioneros del popping soltaban la suya, todos raptados por aquel espíritu de compañerismo que animaba a los foros de pesca del cretáceo. Riadas de tonterías y alguna que otra verdad, me hace gracia y al mismo tiempo ternura acordarme de aquello. En esta fase delirante todo el mundo se creía que tener un carrete que aguantara 50 libras de freno era estrictamente necesario porque, en un momento dato, les iban a hacer falta todas, ni una onza menos.

La realidad ha puesto a muchos en su sitio ya que, raras veces un ser humano que no sea Hulk, Schwartzenneger o Popeye, podía con más de 18 o 20 libras de apretón, algunos inclusive agarrados por el bañador y con las piernas abrazando un palo de la barandilla. Pero vamos a lo que íbamos, los frenos que nos interesan para el día a día, la pesca de andar por casa o mejor dicho por península, Baleares y Canarias incluidas. Los carretes que usamos para nuestros menesteres son más pequeños, más ligeros y por supuesto menos potentes, vamos que con 8 libras de freno pescando a spinning vamos escopetados (a jigging el asunto es diferente). Pero claro, no son libras y kilos los que nos quitan el sueño sino como se reparte la tensión, con que suavidad.

Creo que en el 2013 muchos de los carretes de las mejores marcas ofrecen aquella suavidad que vamos buscando, desde luego no los he probado todos ni habrá alguien que se pueda jactar de ello, pero conozco mis Daiwa por ejemplo, y aún sin ser de altísima gama son muy suaves así como los Shimano y algún que otra máquina de marcas menos conocidas. Lo que hace falta, en números, es una bobina que desde el momento que arranque mantenga la misma tensión. Si la hemos regulado para que entregue 6lb de freno (o 3kg que no es lo mismo) esta debería de entregar 6lb desde el primer tirón, el momento más delicado y que a veces delata el mal carácter del juguete. Obviamente te esperas que las 6lb se mantengan todo el rato, para evitar aquellos saltos de tensión que podrían llevar a la rotura del hilo o la pérdida del pez.

¿Cómo regular el freno entonces, queremos medirlo mecánicamente? Lo hice, hace ya algunos años, era en el trópico y me dio el punto pero para nuestra pesca diría que resulta prácticamente inútil, a menos de estar haciendo el figura con hilos de 2 libras. Personalmente, confío en el infalible instinto de aquel gran pescador que soy J y aguantando el trenzado con la mano izquierda (soy diestro) tiro del hilo regulando la bobina hasta que aquel calibre biológico que tengo insertado en la palma de mi arto biónico me dice “ya”. Entonces dejo de tirar y reinicio el chip para que no vuelva a aplicar esa misma medida en la siguiente regulación milimétrica que me encuentre a tener que llevar a cabo. Está todo automatizado, un injerto estilo Terminator que me hicieron en el Clínica Tecnológica de Daiwa y que aún tan perfecto tiene sus limitaciones en cuanto no me permite regular con análoga exactitud carretes de otras marcas, ya sabéis, pataletas de la industria.

Hay “pirsonas” que regulan el freno una vez pasado el hilo por las anillas y finalmente tirando con la caña que va haciendo un arco, como ocurriría en un combate real, pero el injerto que tengo puesto es una versión 1.0 y no puedo actualizarlo porque incompatible con los siguientes, así que me he quedado en la manualidad más básica, que de todas maneras parece funcionar. Por cierto, la presión que establezco está relacionada con las especies que es más probable que me toque lidiar, me explico mejor. Si voy a por Anjovas o Bonitos quiero que el freno esté suficientemente apretado como para evitar que patine al momento de la clavada, perdería mucha potencia de penetración y probablemente se me soltaría el pez. Con las Lubinas este problema es mucho menor así como en el rockfishing, cuando estamos jugando con hilos tan finos. Vuelve a ser necesario controlarlo pescando a jigging, porque sabemos que en la mayoría de los casos vamos a clavar con mucho hilo fuera y abundancia de agua en el medio.

En fin, todo eso, como habéis podido comprobar, de técnico tiene lo justo. Son más bien cuentos chinos de un menda que hace muchas de las cosas relacionadas con la pesca de manera instintiva y sin estar viendo números y modas. Así, ingenuamente, me manejo yo con el pomo que está encima de la bobina. Tenemos un buen rollete de todas formas, no recuerdo haber roto muchos hilos en los últimos años.

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¿Y si la verdadera ventaja estuviese en el equipo ligero? No voy a entrar en el zarzal de la pesca light por antonomasia, simplemente quiero medirme una vez más con un tema que, según se van acumulando las primaveras en mi “silverback”, siento siempre más cercano. Me escribía hace unos días con Pedro, un amigo malagueño de antigua cosecha que me preguntaba que carrete acoplar a una Ron Arra 1084-2. En mis desvaríos electrónicos le contesté que había unos nuevos carretes de Daiwa que tenían una pinta estupenda y un ratio de recuperación de 6:1, perfecto para el spinning desde tierra dedicado a Palometones y Anjovas. Entre un bocado al “panino con prosciutto” y un trago de aguita ionizada sugerí el modelo de tamaño 3000, y aquí vino la pregunta que me dejó toda la tarde en blanco:” ¿Un 3000 no es pequeño para los bichos del Estrecho?”.

Ay Pedrito, ¿porque me haces esto? ¿No ves que soy un señor mayor con pocas ganas de batallas tecnológicas y respuestas arduas de argumentar? Así me dejó el hombre, con el jamón atravesado y el agua esparcida sobre el teclado por el síncope que me había dato. Una vez recuperado el control sobre mi cuerpo e intestino empecé a pensar de nuevo – venga, soltad la bromita que os la he puesto a huevo – y le solté un rollo de este estilo: “En realidad creo que un 3000 sería más que suficiente, recordarás que antaño hablábamos mucho de los Shimano 6000 o Saltiga 4500 para Anjovas y Palometones, y resultaron totalmente innecesarios, amén de ser unos ladrillos. En un Daiwa 3000 te entran 185m del 0,30 por lo tanto de trenza de 20 o 30lb entra una barbaridad, más de la que el más poderoso de los palometones pueda sacarte, siempre y cuando enganches semejante animal, y la gran ventaja que tienes es que un carrete más ligero te deja pescar más tiempo, lanzar más lejos porque estás menos cansado y si no pica nada...pues tus brazos por lo menos no estarán hecho polvos”.

Me quedé más ancho que una barrica de roble y así de satisfecho por mi máxima filosófica; una vez más había rebuscado en mis entrañas (¡y dale!) la solución a un problema de máxima importancia a causa del cual la humanidad entera había estado partiéndose los sesos por siglos. En estos últimos años he ido bajando el peso de la parte mecánica de mis equipos por la sencilla razón que saliendo a pescar regulín y pescando una cantidad tan modesta de peces de gran tamaño, lo que tenía me sobraba y tremenda pereza me suponía hacer otra vez levantamiento de pesos con uno de aquellos muertos que gastaba hace solo unos años. Esto desde luego no significa que quien pueda y le apetezca deba de dejar de usar carretes más potentes y pesados, pero para los que mirándose al espejo ven un hombre todavía muy guapo y en plena forma, pero con menos pelo, más canoso y una barriguita incipiente, quizás este podría ser un consejo válido.

En todas las salidas que he hecho al Estrecho, el banco de prueba quizás más extremo que haya en España en este momento, nunca jamás he echado en falta algo más del Certate 3500 que estaba gastando antes de que me hiciera con un Certate 3000H. Bonitos de muy buen tamaño, entre los más grandes que he visto y sacado en mi vida, Barracudas más cabreadas que la mujer del vecino, Lubinas de porte, Anjovas de muy buenas dimensiones y peso, todos rendido delante de un pequeño 3000 cargado de un trenzado de 20 o 30lb (nunca sé lo que tengo puesto en la bobina porque se me ha borrado lo que escribí cuando lo cargué).

He bajado de los casi seiscientos gramos del Saltiga 4500H a los trescientos y algo del Certate para llegar finalmente a los doscientos noventa del Certate H, unos trescientos gramitos de nada. ¿He perdido algo bueno en el camino? Pos, sigo preguntándomelo porque hasta la fecha no tengo la menor idea, lo que si me intriga es el proceso que me había llevado a usar el Saltiga, en algún momento de mi existencia, para pescar por aquí. Imagino que se trató de un revuelo del machote que llevaba dentro, cosas de la juventud. Así que Pedro, amigo mío, quédate tranquilo con tu Daiwa 3000 que va a cumplir con su tarea y si a caso un día te entra el palometón de tu vida y te lo vacía, pues ya sabes de la madre de quien te vas a acordar.

El Penn Torque en versión negra

Parece ser que los americanos, después de haber sucumbido a la avalancha tecnológica Japonesa que se ha desarrollado con el popping y el jigging, han decidido ponerse las pilas y sacar para adelante nuevo material.

Ahora también Penn tiene sus propuestas para la pesca tropical extrema. La verdad es que creo que como siempre el motivo de estos lanzamientos es el mercado interno, que se ha desarrollado, ha crecido y encontrado nuevas oportunidades. El gran éxito del popping a los atunes gigantes posiblemente es la prueba más evidente de ello, o el que se ejerce en el Golfo del México para los Atunes de Aleta Amarilla, pero también el jigging ha estado muy en auge últimamente, y en EEUU especies para practicarlo no faltan.

De Penn me llaman la atención los nuevos TRQ, TORQUE. Un nombre que ya se inventaron hace un par de años para el lanzamiento de un primer modelo de bobina giratoria con un ratio alto, diseñado para trabajar con trenzados y con buenas posibilidades de adaptación para el jigging. Los hay en color oro y negro y en tres medidas diferentes con un ratio del 5,1:1 en los modelos más grandes (7000 y 9000) y un 5,9:1 en el modelo 5000. Alta la capacidad de la bobina, en el 9000 caben casi 500 yardas de 65lb y parecen interesantes los frenos que declara la casa: 38, 41 y 50 libras respectivamente, desde el más pequeño al más grande.

La verdad es que muchas marcas ya han lanzado, hasta mucho antes que Penn, modelos tropicalizados. Okuma entre los primeros, Fin-Nor y Accurate también, pero lo de Penn me ha llamado la atención. En primer lugar estamos hablando de una marca histórica, empezó en el 1932 en Philadelphia, y luego hay razones personales, ya que tengo muchos recuerdos de mis Penn SS con los que empecé a pescar en el mar y que, hasta la llegada de los trenzados que definitivamente los jubiló, me dieron muchas satisfacciones.

No me importaría probar uno de los nuevos Torque, parece sólido metal, y con un look peculiar. Seguro que uno de estos días me encuentro con alguien que los usa y le pido que me deje dar una vuelta…

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