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Lo peor para un hombre mayor es tener amigos jóvenes, porque al final la paliza que te llevas es de las que dejan huella. Tres días con Paquito y Vincenzo matan a cualquiera, imaginad a un pollo que pasa del medio siglo y que está en la desesperada búsqueda de su zen. Al mismo tiempo se agradecen esas gentiles patadas en el culo que te hacen mover el esqueleto amén de que al Paquete le hacen falta unas horas de meditación y de relajación para quitarse el estrés que lleva en el alma, ya que el del cuerpo no tiene remedio. Venga, vamos. Vamos, venga.

En fin, gruñón me apodan, claro, como no va uno a serlo con semejante manad de ñus en estampida. Que si es tarde, que lentos sois en levantaros, que perdemos el momento bueno, que venga vamos, que vamos venga, que está el día muy malo, que no podemos salir, maldito poniente, que la mar está mal, que a ver donde vamos a pescar, ¡jope que picada!, ¡como mola este bicho!, ¿es grande no?, vamos a seguir que la pesca está bien, uuufff la pesca fatal, mejor volver a puerto, aquí no se saca nada, ¡que lubina más bonita!, ¿y eso que tira tanto que es?.... En fin acaba uno molido. Venga, vamos. Vamos, venga.

Lo cierto es que en el Estrecho un bicho siempre se saca. Paquito sigue creyendo que es por merito suyo, la realidad es que Vincenzo y yo somos muy buenos pescadores y al final siempre apañamos algo, pero ¿cómo se lo dices al nene, con lo susceptible que es? Así que le aguantas la vela y a decirle lo bueno que es llevando el barco, que bien se conoce los sitios y todo el rollo que sigue. Lo que hay que hacer para que te lleven a pescar... Siguiendo, allá vamos, con un poniente que se empeña en quitarme los cuatro pelos que me quedan en la cabeza y la mar que desde luego ganas de recibirnos tiene poca. ¿Será por sitios? la bahía de Algeciras es mu' grande y siempre hay un rincón donde meterte para mojar señuelos. Venga, vamos. Vamos, venga.

Pero no hay que dejar de intentarlo, los Bonitos ya están allí y todavía la mar aguanta, vamos, nos mojaremos pero tampoco es nada del otro mundo, a parte por Vincenzo que se empeña a venir al Estrecho como si estuviese en el desierto, sin un mísero chubasquero. Así se pone de malo cada vez, parece que le tiene alergia a la tierra de Cái (Cadiz para los que no hablan andalú).  Ná, muchos pájaros haciendo que están siguiendo peces pero no se ve ni una aleta mayor, un salto o una ataque. Pal resguardo vamos. Venga, vamos. Vamos, venga.

Allí cada loco con su tema, Vins con el casting y una nueva cabecita plomada de Decoy que parce una decoración de Navidad, el Paquete con un Jugolo, Mario en puro estilo rockfishing con cabezas plomadas y vinilos y servidor empeñado en probar su nuevo montaje con el plomo drop shot en la cabeza de la Virago de 4". Pim pam, pim pam, Vincenzo empieza a sacar distancia. Lamadrequeloparióalniñocomopesca. Una máquina, y los demás detrás con Francisco Javier atosigando a Mario que se queda en el timón y otro italiano dale que te pego buscando fondo y el animal. Venga, vamos. Vamos, venga.

De como funcionó la Virago hablamos la semana pasada pero no ha sido el único vinilo que ha ganado puntos, sino que también la RA Shad de 4,5" también. Lo que extraña es que hasta una Baila de 25cm se la ha embuchado y eso si que es raroraroraro. Mis montajes favoritos han sido el de la bolita de drop shot y con la OMTD T-Power Finesse jig head, muy bonita y elegante, amén de ser eficaz pero en plan burro también he probado una Racing Jig Head de Molix de 1/2oz y aún así he pegado Bailas con la RA Shad. Venga, vamos. Vamos, venga.

El día siguiente, después de la orgía de goma he vuelto al plástico rígido y lo he hecho con uno de mis artificiales favoritos (id apuntando, son el Piper, RA Shad, Virago, SV Craw, Trago vib, Punitor, WTD 110, Habano y...) el Finder 110. El engendro ese aparte de lanzarse más que decentemente a pesar de su escaso peso, nada como pocos. Así es, servidor a menudo lo mete en el agua a tres metros de la quilla y lo mueve solo para ver como se menea, no hay cosa igual en el hemisferio norte. Lance y picada. Mecagienlamarsehasoltado. Siguen más lances hasta que llega la primera baila, luego otra y finalmente en el punto X del lugar Y empieza el festival. Muchas picadas muchas a cualquier señuelo cualquier, con dos Finder 110 que cosechan  amistades con o sin puntitos, y la tripulación que explota de felicidad. Venga, vamos. Vamos, venga.

El día se acaba en gloria, en otro "honey hole" de donde salen peces como conejos de una chistera. No paro de sacar Sea Bass y hacer fotos, hay tal confusión a bordo que hasta yo dejo de gruñir, casi se me escapa una sonrisa pero me doy cuenta a tiempo y me doy la vuelta, para que nadie me vea. Ya sabéis, un mito se destruye en dos segundo y no es cosa ¡con lo que cuesta construirlo! Venga, vamos. Vamos, venga.

Hasta la próxima nenes insoportables. Besos del gruñón.

Si me quedaban cuatro pelos en la cabeza el fin de semana pasado se han caído definitivamente; ¡vaya ventarrón que hemos encontrado en el Estrecho! Volvimos a juntarnos con Paquito y Vincenzo y esta vez se añadió al grupo César Pecellín, un señor que los aficionados al Black Bass conocen muy bien y que se aventuraba por primera vez, oficialmente por lo menos, en aguas saladas. La misión era de grabar material para Molix, y es por esto que solo estuvimos pescando con los señuelos de la marca italiana y teníamos a Dani Salas, chico encantador donde los haya, detrás de la videocámara. El primer día de pesca, por la mañana, nos tocó desde tierra, entre olas y algas flotantes salieron una Baila y una pequeña Lubina, este de mano de César, que se estrenaba con maña.

Por la tarde, levante o no levante decidimos aventurarnos en la bahía de Algeciras, donde encontramos las Barracudas en el ruedo, dispuestas a embestir con alegría. Por alegría la nuestra, que por fin pudimos empezar a grabar en serio, ya que a esto veníamos, y según el señor Windguru posibilidades de cumplir con nuestra tarea teníamos muy pocas. Por supuesto se trataba de pescar con señuelos como el Audace, que trincó el primer Barra y cayó en la lucha, a causa del hilo atravesado en la boca del depredador. Despido con tristeza al amigo, ya mullido y machacado al que quería hacer una foto antes de jubilarlo, y robo otro a Vincenzo, así de claro.

Por la mañana del día siguiente amanecemos en el campo de batalla: levante a más de 20 nudos pero un gran experto del Estrecho nos da las indicaciones para poder salir a pescar sin riesgo, y se cumplen a rajatabla. La mar, apenas movida se entrega a un puñado de guerreros sedientos de sangre de...bonitos, y estos, así de generosos y agresivos como siempre no se dejan esperar. Hay picadas espectaculares, carreras, carretes echando humo, peleas a cuchillo, dos bichos en un señuelo, picadas cuádruples, ganadores y perdedores, la historia de siempre que bien conocen ustedes. Pescamos con diferentes señuelos pero esa mañana el mata que remata fue el Proteus 130, el querido calabacín, un cohete que pesca como un condenado. Por la tarde el viento nos asedia y solo nos queda hacer unos remates de grabaciones que teníamos pendientes.

El último día, con el valiente capitán Paquito al timón volvemos a salir, nos espera un panorama parecido al del día anterior pero hay un nuevo plan. Después de ponernos morados con los Bonitos, vamos a peinar un sitio de la costa que gusta mucha a nuestro comandante, y con razón. Después de pocos lances engancho un bicho que me bloquea el señuelo en seco y luego, con tranquilidad empieza a dar señales de vida. El destino decide que para hoy no es y la criatura se suelta. Sigo lanzando el Super Finder, el Nacho Vidal de los jerkbaits un trasto de 19cm por 47gramos; lleva toda la mañana marcando la diferencia con el resto de los cartuchos y no lo quito ni bajo amenaza de quedarme sin vino en la cena. Kapow! Otro mordisco de los buenos y esta vez, bien clavado, el animal no se suelta y da guerra como un machote. Una barracuda larga de Tarifa a Los Caños sube a bordo, y amablemente se deja fotografiar. Vincenzo me acompaña a los pocos minutos con otra, y acto seguido el Levante que vuelve en pompa magna nos aconseja retirarnos para no acabar el día en Portugal.

Pos si chiquillos, tres días de pesca en el Estrecho, mágico como siempre, en contra de vientos y mareas acompañados por Paquito que de spinning por estos lares sabe un rato, en buena compañía y trabajando a gusto. Así se hace y así hay que seguir haciéndolo, que le guste o menos a Eolo.

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