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Ya está disponible en la Tienda de Caranx. net el Audace en 5 colores ideales para el agua salada: Sardina, Verde Tempesta, Super Chartreuse, Ghost French Pearl e Euro Shad. Todavía no he podido poner las fotos de los colores pero son bien conocidos ya que los comparten otros señuelos de la marca Italiana. No se si es el mejor jerkbait que hay en el mercado en este momento, pero seguro que lucha por el podio...

Si me quedaban cuatro pelos en la cabeza el fin de semana pasado se han caído definitivamente; ¡vaya ventarrón que hemos encontrado en el Estrecho! Volvimos a juntarnos con Paquito y Vincenzo y esta vez se añadió al grupo César Pecellín, un señor que los aficionados al Black Bass conocen muy bien y que se aventuraba por primera vez, oficialmente por lo menos, en aguas saladas. La misión era de grabar material para Molix, y es por esto que solo estuvimos pescando con los señuelos de la marca italiana y teníamos a Dani Salas, chico encantador donde los haya, detrás de la videocámara. El primer día de pesca, por la mañana, nos tocó desde tierra, entre olas y algas flotantes salieron una Baila y una pequeña Lubina, este de mano de César, que se estrenaba con maña.

Por la tarde, levante o no levante decidimos aventurarnos en la bahía de Algeciras, donde encontramos las Barracudas en el ruedo, dispuestas a embestir con alegría. Por alegría la nuestra, que por fin pudimos empezar a grabar en serio, ya que a esto veníamos, y según el señor Windguru posibilidades de cumplir con nuestra tarea teníamos muy pocas. Por supuesto se trataba de pescar con señuelos como el Audace, que trincó el primer Barra y cayó en la lucha, a causa del hilo atravesado en la boca del depredador. Despido con tristeza al amigo, ya mullido y machacado al que quería hacer una foto antes de jubilarlo, y robo otro a Vincenzo, así de claro.

Por la mañana del día siguiente amanecemos en el campo de batalla: levante a más de 20 nudos pero un gran experto del Estrecho nos da las indicaciones para poder salir a pescar sin riesgo, y se cumplen a rajatabla. La mar, apenas movida se entrega a un puñado de guerreros sedientos de sangre de...bonitos, y estos, así de generosos y agresivos como siempre no se dejan esperar. Hay picadas espectaculares, carreras, carretes echando humo, peleas a cuchillo, dos bichos en un señuelo, picadas cuádruples, ganadores y perdedores, la historia de siempre que bien conocen ustedes. Pescamos con diferentes señuelos pero esa mañana el mata que remata fue el Proteus 130, el querido calabacín, un cohete que pesca como un condenado. Por la tarde el viento nos asedia y solo nos queda hacer unos remates de grabaciones que teníamos pendientes.

El último día, con el valiente capitán Paquito al timón volvemos a salir, nos espera un panorama parecido al del día anterior pero hay un nuevo plan. Después de ponernos morados con los Bonitos, vamos a peinar un sitio de la costa que gusta mucha a nuestro comandante, y con razón. Después de pocos lances engancho un bicho que me bloquea el señuelo en seco y luego, con tranquilidad empieza a dar señales de vida. El destino decide que para hoy no es y la criatura se suelta. Sigo lanzando el Super Finder, el Nacho Vidal de los jerkbaits un trasto de 19cm por 47gramos; lleva toda la mañana marcando la diferencia con el resto de los cartuchos y no lo quito ni bajo amenaza de quedarme sin vino en la cena. Kapow! Otro mordisco de los buenos y esta vez, bien clavado, el animal no se suelta y da guerra como un machote. Una barracuda larga de Tarifa a Los Caños sube a bordo, y amablemente se deja fotografiar. Vincenzo me acompaña a los pocos minutos con otra, y acto seguido el Levante que vuelve en pompa magna nos aconseja retirarnos para no acabar el día en Portugal.

Pos si chiquillos, tres días de pesca en el Estrecho, mágico como siempre, en contra de vientos y mareas acompañados por Paquito que de spinning por estos lares sabe un rato, en buena compañía y trabajando a gusto. Así se hace y así hay que seguir haciéndolo, que le guste o menos a Eolo.

Anda que no hay jerkbaits en este planeta, cada marca tendrá por lo menos una docena en su catálogo así que me dirás para que se van a diseñar y comercializar más, con la crisis galopante que nos remoja a diario. Bien, al parecer alguna que otra razón debe haberla porque a veces, entre tantos copiadores de las copias de los falsos originales hay alguien, más despabilado y seguramente con mejores ideas que da el zarpazo con algo que se sale del montón, tiene estilo y personalidad propia. La historia es la de un señuelo que servidor ha cariñosamente nombrado "Er Capoccione", que en mi idioma nativo significa "El Cabezón", pero su nombre de pila es Audace, audaz para los Castellano hablantes. Resulta que el invento seguía con las pinturas nuevas bien dormidido en mi caja, en su activo un Sargo entre la espuma tarragonense en una cita anterior con el generoso Delta, pero nada más.

Convencido de sus inmensas calidades, y ya definitivamente vencido por su indudable encanto, lo puse con ganas, decidido a dar prueba de todo aquello que le creía oportuno de hacer y así fue, no defraudó. Audace volaba acompañado por una tramontana fuerza 5 que barría la costa como un latigazo divino. El barco iba derivando a un nudo y medio y servidor, bien plantado en la proa para no caerse empujado por esa brisa macarra, jerkaba sin parar. La espera fue corta y la picada repentina, no sabía de que se trataba pero mi skipper señaló que podría ser un espetón, o Barracuda del Mediterráneo. Como guste. Y acertó.

Ese pez fue solamente el primero de una larga serie de picadas, prácticamente todas con el Audace color Sardina meno un par de ellas con el T-Jerk Verde Tempesta, color mortal, y otra vez la librea segura, Sardina. Salieron con el Audace dos espetones y tres Anjovas además de una nube de Obladas y Serviolitas del tamaño de una barajas de cartas napolitanas. Hubo más picadas sin poder clavar y clavadas sin poder cobrar, en realidad bastante acción en un Delta que, según dicen mis amigos casi autóctonos, llevaba una temporada de las peores. El cambio de viento, que finalmente enfriaba un poco el agua y despertaba la mar, nos vino como anillo al dedo y gracias a la morfología del costa se pudo pescar en toda comodidad, justamente donde queríamos. ¡Así me gustas Delta! Pobrecitos mis amigos, tendrán que aguantarme otra vez

Amor y odio, eso es; el Delta me llama, me seduce, se deja anhelar y de repente, una vez entrado en su telaraña me saca las entrañas, hasta dejarme agotado y vencido. Una vez más. Un ratón de ciudad como este servidor no tiene muchas opciones; sube dos veces al año y le toca lo que le toca. Para dominar el Delta hay que cabalgarlo muy a menudo, a la espera de aquel día en que podrás triunfar, si sabrás aprovecharlo. Llevaba casi dos años sin peregrinar ¿y que podía esperarme?

Tres días casi completo de pesca, con un tiempo razonable, el viento suficiente pare pescar pero no demasiado para no poder salir, y los peces con la boca más cerrada que un bebé al que no le gusta la papilla. Anjovas prácticamente missing, desaparecidas, así como los Palometones, otros ilustres ausentes. Lubinas pequeñas y poco activas, algún que otro Spárido y los Jurles de siempre que salvan de bolos grandes como el sofá de King Kong. Aún así, algo bueno siempre se saca, sino menuda birria de vida sería esta. Te lo pasas de maravilla con los amigos, Oriol y el Maño, de los que siempre se aprende y con los que nunca faltan las risas. Además los ves tan poco que cada vez es como si fuese un reencuentro de compañeros del colegio, treinta años después con menos pelo y más kilos, como la vida misma.

En los momento más difíciles es cuando hay que sacar algo de la chistera, sino te queda a cero, mal asunto. Así que en este fin de semana de sequía y hambruna ha sido la caña más ligera la que ha ganado el partido, una Sage que creo tenga por lo menos veinte años, y es muy divertida de usar, un poco al estilo Japo, muy parabólica. Team Daiwa Bradia 2000 con Tuf Line de 10lb en bobina y un bajo de fluorocarbono así de finito, bastante light diría yo. Con este equipo y otro, ligeramente más pesado, he hecho todas las capturas, usando señuelos pequeños, algunos enanos, y desde luego no especifico para el mar que, sin embargo han funcionado de maravilla. a parte unos lances con el Habano de Alle's Lures y un paseante de Chinesteta en resto ha sido todo de la ferretería itálica Molix, que tiene algunas novedades suculentas. Triunfador de la carrera el Piper, un pequeño jerk sin babero que mide 65mm y pesa la friolera de 9g. Ha sacado lubinas, sargos y una dorada ¡la madre que lo parió!

De la tribu de los bebés el nuevo Jubar 70, articulado y muy parecido a una sardinita; vamos que es igual. Ese también se ha defendido con maña, engañando a jureles y cartas, como llaman a las Palometas por la zona. Al agua cayó también el vario Crank, especialista en Black Bass que me tiene loquito, con ese diseño tan sumamente moderno. Por supuesto no faltaron jerkbaits ya conocidos como el T-Jerk o el nuevo Audace, todavía por salir al mercado, que creo que seducirá más de un pescador.

Para mi ha sido  una excelente ocasión para familiarizar más con la familia de artificiales Molix, casa con la que colaboro de forma muy estrecha desde hace tiempo, y pena que no se haya podido hacer una escapada en el puro río, tenía pues algún que otro chuche más para probar. Otra vez será, y esperemos que sea pronto

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