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Eso es ¿y si nunca hubiésemos empezado a pescar? ¿Cazadores quizás? Algunos hay, pero no es este el átomo de la cuestión, caza o pesca da lo mismo, son aficiones diría yo ancestrales y da igual la que practiques. Lo que quiero decir, y no es fácil, es que para muchos de los que vagabundeamos por estos lares, la pesca no es el mero hecho de salir a pescar con la caña a cuestas, es otra historia. Con medio siglo en la chepa, aún metido en esto hasta las cejas y con el deber de entregar "algo" sobre esta afición, ya trabajo, sigo apasionándose por ver el amanecer en el Estrecho, o el sol que es engullido por las montañas detrás de la Ampolla, al volver de un más o menos fructífero día de pesca en el Delta.

Lo de la picada y sacar el animal plateado y con escamas tiene su rollete pero el hecho elemental, básico y primitivo de salir a pescar trasciende de todo el resto y es que realmente deja huella en mi menguado cerebro. Es esto que me deja un poco pensativo ¿si no hubiese empezado con la pesca como hubiera podido canalizar esa energía, esas emociones y momentos tan intensos? Está claro, existen las drogas 🙂 pero nunca me han llamado la atención, bien por miedo bien por educación, existe el senderismo, que me parece un coñazo al cuadrado si no se práctica por lo menos con la cámara de foto al cuello, y aún así siempre hay el agonista que te da por saco con que no hay que parar la marcha.

Lo de las fotos es una buena y bonita afición, hasta el más negado que no sabe pintar ni el dibujo del ahorcado puede con ello, pero le falta adrenalina; el lance en el sitio bueno que solo espera la picada del Sargo campeón del mundo de Rockfishing o el averío con Atunes atiborrándose a sardinas no son lo mismo que meter un atardecer en el LCD de una Nikon. ?Deporte? Vale, lo compro pero que deporte y sobre todo ¿a que nivel? Cuando estás pescando, tu "entero yo" está en ello, se dedica 100% a la afición dejándose acunar por el entorno, la mayoría de las veces muy bonito, y no deja sito a interferencias, como mucho una charla con los compañeros cuando todo está saliendo bien pero a cada lance vuelves a tu película. Usain Bolt estará igual de concentrado cuando se agacha con 100 metros de "tartan" delante suyo? Seguro que si o inclusive más, pero está metido en un estadio, lleno de gente gritona y con el corazón que corre más que la Red Bull de Vettel; tampoco es lo mismo.

¡Que va! No me veo haciendo otra cosa, por lo menos ahora que el tiempo me persigue más de cerca y las distracciones de la juventud han dejado sitio a las idiosincrasias de la así llamada "madurez", si es que llega algún día. Si no hubiese llegado a pescar quizás me hubiese gustado ser piloto de cazas, adrenalina a tope y nadie que te da el coñazo cuando a Mach 2 empiezas un tonel en 4 tiempos ... Eso si, de no tener gafas y ver menos que un gato de escayolas 😉

Besos nenes, y que sigamos por aquí compartiendo tonterías como estas por mucho tiempo 😀

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Hace unos días estaba hablando con un amigo cazador de las cosas del afición y salió el tema de los trofeos, un argumento muy interesante también entre nosotros pescadores. Le explicaba que yo ahora, ya mayor de edad, con muchas canas y un puñado de horas de pesca en la mochila, no entendía el afán generalizado de lograr una gran pez o matar un venado impresionante nada más empezar con la afición, sin tener la experiencia necesaria para poderlo disfrutar como debido y muy probablemente sin merecerlo. Me explico mejor. Si no sabes tirar bien o no sabes mover bien un señuelo como puedes estar seguro de que el tiro, o la picada no hayan sido fruto de la casualidad? Se puede matar un venado que asoma la cabeza entre las encinas a 300 metros de distancia y acto seguido fallar otro que está comiendo tranquilo a 50 metros de nosotros. Por la misma regla en el primer viaje al trópico podemos hacernos una foto con un Mero gigante y en el lance siguiente perder todo por culpa de un GT de 5 kilos o no sacar nada más mientras los otros se ponen las botas (y si me cambias los GTs por Lubinas el resultado es el mismo)

El problema es que cuando falta la experiencia, aún siendo tiradores u pescadores con cierto talento no estamos controlando al 100% la técnica y hay cosas que se dejan en manos del destino, que en esta caso juega de juez. Si conseguimos dejar por un momento nuestro ego de lado, después de la satisfacción inmediata de la captura y las siguiente sesión de fotos, hay que plantearse algunas preguntas y tener la frialdad de ser críticos con nosotros mismos.

¿Realmente he hecho todo bien o ha sido un momento de benevolencia de los astros que se han cruzado en el momento decisivo? He merecido este trofeo o simplemente lo he conseguido? Al hacerse mayores hay algunos que se vuelven más exigentes, van buscando retos más complicados, y al hecho de capturar un pez pasa casi en segundo plano, con el como se captura que adquiere más protagonismo. Los bichos de los que tengo mejor recuerdo son aquellos que he sacado pensando "out of the box", en otras palabras contra corriente, o alejándome de lo que normalmente se debería de haber hecho. Lo más curioso es que a veces no se trata de peces de tamaño significativo, sino simplemente de capturas "pensadas" y "curradas".

A veces la ambición choca con el fluir natural de las cosas: un atleta que corre los 100 metros no puede empezar su carrera deportiva batiendo los 9,58s de Usain Bolt, sino trabajando duro hasta ir rebajando tiempos, entrenando y corriendo con siempre mejores atletas y finalmente subirse en el podio de las Olimpiadas. Un poco lo mismo debería de pesar en la caza y la pesca, que en este caso junto por compartir una conducta parecida entre sus aficionados. A parte el ir subiendo de "nivel" de captura poco a poco, sobre todo tener el tiempo de adquirir esa consciencia necesaria para poder marcar cada captura como propio logro, 100% personal, y no compartido con la suerte que de todas formas sabemos ser a veces más y otras menos, presente.

Me gustaría conocer vuestra opinión y si es posible escuchar algún ejemplo que pueda explicar realmente lo que significa haber conseguido una captura que os ha llenado de orgullo, y que sabéis haber merecido y disfrutado de lo lindo.

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Ya sabemos que hay más de un descerebrado que anda suelto por el patio, y me pregunto si no habrá algún que otro de estos ejemplares que se dedique a rellenar la sartén con la cosecha de los enanos. Desde luego no me preocupan los peces que de por si son de talla pequeña, pero me tiene bastante preocupado lo que pueda pasar con los Meritos, Lubinitas, Sarguitos, Doradidas y otros depredadores que se dejen seducir por un pequeño jig que pase por la guardería.

Ya que no hay mucho que podamos hacer los suyo sería mantener el acelerador pisado sobre el tema de la captura y suelta, extremadamente importante en este caso, y enseñar cuanta más fotos posible de peces devueltos al agua. No se si me preocupo estoy preocupando en balde porque nadie se va a llevar a casa un Mero de 15cm, pero por si a caso....

Echad un vistazo a este vídeo de de Sam Bosch, lo deja todo muy clarito y no perdáis de vista su blog, creo que es una referencia del Rockfishing en España

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Finesse tropical....

¿Será una moda pasajera o se quedará para siempre? Recordamos todo lo que pasó en su momento con el jigging, que subió como la espuma para luego volver rápidamente a su cauce y normalizarse, como otra técnica de pesca con señuelo. La gran diferencia es que en su momento al carro del vertical se apuntaron muchos oportunistas provenientes de otras técnicas (cebo, fondo, volantín, curricán) que vieron en el jigging una manera de aumentar talla y cantidad de capturas, y que por nuestra inmensa suerte al bajar las capturas han vuelto a sus menesteres habituales. Con el Rockfishing estamos en un ámbito algo diferente, en primer lugar es una especialidad muy técnica estrechamente vinculada al spinning, y que no se práctica para el tamaño de las capturas sino exclusivamente por el disfrute que proporciona.

El hecho de que sea tan técnica mantiene lejos los cafres del "me llevo todo con lo que sea" porque aquí hay que currárselo un poco más utilizando materiales finesse que no todos saben manejar y sobre todo, ¿si no es para divertirse que interés puede haber alguien en aprender una técnica nueva y tan minimalísta para sacar un rascacio de 80 gramos en un puerto?

Al principio no veía demasiado interés en ir buscando pezqueñines entre los bloques de hormigón, pero poco a poco me ha entrado la curiosidad ya que amigos que respeto mucho como pescadores me hablaban de lo entretenido que llega a ser. En unas aguas como las nuestras, donde la presión de pesca se hace cada día mayor, entiendo que esta especialidad nacida en Japón, otro país con problemas de sobrepesca, haya podido llegar a enganchar a tanta gente. Además, para muchos spinners la llegada del frío corresponde con un parón de la actividad de pesca (a parte casos de pesqueros muy concretos) y el Rockfishing es como una inyección de gasolina fresca que permite seguir pescando a lo largo de todo el año.

En fin, me alegro que haya surgido algo nuevo y ver que poco a poco se va creando un cultivo de expertos locales como Sam Bosch que nos emocionan con sus pequeñas pero muy trabajadas capturas. Además, y esto me pone aún más curioso, para los amantes de la fotografía se presenta un nuevo reto ¿como vamos a hacer las famosas retrateras? Cambia completamente el concepto, y a lo mejor se abandona el gran angular en favor del macro, pudiendo jugar con bonitos desenfoques y primeros planos llenos de detalles.

Adelante entonces con la micropesca, de momento servidor que sigue empeñado 🙂 en vivir de esta afición ha puesto en la tienda una página exclusivamente dedicada al Rockfishing donde poco a poco iré añadiendo novedades

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