Reports de pesca en España

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La noche antes no pude dormir, parecerá ridículo pero a 53 años me sigue pasando lo que me pasaba de niño. La emoción de la pesca, sobre todo cuando vas a por la primera de la temporada, puede con mi sueño. Volvía a por las carpas a spinning. FFF al estado puro. ¿Estarán?

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Te dicen que el viaje puede ser duro y tú no te lo crees, siempre piensas que son todos unos exagerados y para un chaval como tu eso va a ser pan comido. Pos te equivocas nene porque a veces el viaje puede llegar a ser más duro de lo que consiguen hacerte entender y entonces las pasas canutas, ahora te cuento.

pesca barbos a moscaMe dice mi gurú de ciprinidos que nos vamos p'allá que hay muchos Barbos Gitanos y que lo vamos a pasar de cine, que son muy agresivos, que hay un huevo y que se te comen hasta los zapatos. También me dice, vete preparado que el embalse es duro de narices. Sonrío hacía mis adentros, ¿no sabe el nene que camino una hora al día y que hace nada me paseaba la Graciosa con puestos unos waders de pvc? Bien, de todas maneras le hago un poco de caso y me militarizo. Empezamos el día con los camel llenos de agua hasta arriba, fresquita, dos litros para mí y tres para el jovenzuelo por si las moscas. Empieza la guerra y al principio pensaba yo que me había engañado, la orilla era llana como una autopista y los barbos se comían las moscas pero no querían saber nada de mis micro vinilos para rockfishing que astutamente había puesto. Cagienlamar con los barbitos de las narices. Pon el Jubarino. ¿Que no pesáo!

barbo gitano pesca Después del espejismo la realidad te da en la cara como un directo de Tyson, empiezan las orillas escarpadas donde viven felices los Muflones y las Cabras Montesas. Mis nuevos zapatitos de trekking hacen lo que pueden pero un calcetín algo fino deja demasiada holgura y no voy a gusto. Además empieza a hacer calor y la ingesta de agua se hace más frecuente. Los barbos siguen sin querer mis señuelitos de goma. Pon el Jubarino. ¡Que no pesáo!

Avanza el día y el sol empieza a cocer cerebros y cuerpos deshidratados que siguen tirando del camel a ritmos siempre mayores. Mi gurú ya ha sacado un par de bichos y perdido unos cuantos más, servidor no se ha comido todavía una rosca. Pongo un popper de 65mm, un prototipo de Molix muy chulo. El primer barbo se tira como si hubiese visto un plato de caviar, saca la cabeza y abre la boca pero no consigue enchufarlo y se va enfadado. Así pasa con otros cinco o seis peces. Algo va mal. Pon el Jubarino¡Que no pesáo!

Pues al final va a ser que si. Lo pongo y en menos que cante un gallo estoy peleando un barbo que ha entrado como un bendito. Mira que se lo dije que tenía que poner el Jubarino y él erre que erre seguía insistiendo que no era el señuelo adecuado. Ya sabéis como son los de la mosca, un poco raritos. Al final con tantas plumas y colorines se les va la pinza y te lían, menos mal que está aquí un pescador experto que siempre sabe como salir del paso. 😀 Se decide comer algo, que ya es hora pero los estómagos no estaban reclamando exactamente proteínas sino más bien H2O, sin embargo al cuerpo humano también hay que echarle gasolina, sino no avanza. Seguimos el Calvario y mi pie derecho, al unísono con mi muslo izquierdo deciden abandonarme. Los calambres me atacan ferozmente y de repente me encuentro en el suelo retorciéndome como una culebra - ya sabéis, un poco de dramatismo sube la audiencia - y lloriqueando como una niña a la que han quitado su Barbie favorita. El gurú me mira con cara de pena y se para bajo un árbol, al final la pausa le ha venido bien.

foto de Jorge Fernández

De aquella manera consigo recuperarme y acabar la zona más jodida que me he paseado en los últimos quince años y al llegar abajo tomo la decisión de meterme completamente vestido en el pantano, cuya temperatura solo podía paragonarse a la del Mar Rojo en Julio. Como Moisés salgo de las aguas y reanudo mi camino aterrador que me concede la alegría de otra picada al ladito de la orilla con el barbo que sale volando, ni siquiera enterándose de que le había pasado. Decidimos dar por zancada la pesca y con los camel vacíos subimos el Gólgota que nos tenía que llevar de vuelta al coche. Con la garganta más seca que una duna del desierto poco a poco nos hacemos con la cuesta, y entre alucinaciones y principios de colapsos conseguimos llegar al coche donde en rápida secuencia damos cuenta de dos colca-colas y dos litros de agua, intentando recuperar los líquidos que habíamos dejado en el camino.

Ya de vuelta en el coche mi muslo izquierdo - el que había soportado la mayor labor al estar a monte de las laderas y del constate desnivel del pantano - se vuelve loco y empiezo una batalla con un calambre titánico que me agarrota como un cangrejo y me deja probar por quince minutos algo semejante a una tortura china. Solo consigo recuperarme delante de dos tubos de cerveza con limón, antes de seguir el camino hacia la Capital, feliz por mis primeros barbos gitanos y por haber sobrevivido al infierno en el que me había metido el gurú, un serial killer que se divierte a cargarse viejitos aventureros.

Me lo pasé pipa.

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Ayer me escapé de casa para ir a probar un nuevo spot de ciprinidos, la madrequemepariócomoestoyenganchado. Decir que había Carpas es poco, había docenas de ellas metidas en una recula que cubría tanto así y llena de arbustos, hierbajos, palitos y agua bastante verdosa. En fin, un Carpa party. Saco un SV Craw de Molix montado con una T-Power finesse y empiezo a colocarlo allí donde veo bichos. Al cuarto lance intuyo (!) que la línea se mueve sola pero un poco por el edad y otro poco por el sol fallo la clavada y me oyen hasta Burgos. Sigo en mi tarea como en cadena de montaje y al rato cambio señuelo y pongo un Sator Worm de 2.5" en una cabeza TRock.

Que todo sea dicho, no me como una rosca por un buen rato, solo tengo dos o tres sustos con animales de porte inquietante que siguen nadando en toda tranquilidad alrededor mío. A pesar del  bolo que me estoy comiendo me parece la pesca más bonita del mundo. Cambio señuelo y pongo una Dippin' Shad de Valley Hill, mide 1.75" y tiene colita nadadora. Como todas las Shad, eso es. Sigo en la faena metiéndola delante del hocico de unos cuantos gorrinos hasta que se me ilumina la bombilla y pruebo una cosa diferente, lanzar y recuperar, como si estuviese pescando Lucio u otro depredador.

Al tercer o cuarto intento la caña se dobla y arranca la batalla. Ya sabéis la historia cual es, hombregrandequecorredetrásdeunacarpa. Cómico. Finalmente la saco sorprendiéndome una vez más de lo resistente que son los anzuelos de las T-Rock, menos mal que solo son cabezas para Rockfishing... Pesa 4kg. Nene feliz. En eso decido jubilar la Dippin' Shad para poner una RA Shad de 2" y al rato engancho otra con el mismo sistema, lanzar y recuperar, así, a ciegas. Pelea para aquí, pelea para allá al final sale. 5kg. Nene aún más feliz. De la tercera hablaré poco porque era una hermosa Royal pero vino robada y me tuvo muy ocupado por un buen rato.

Cambio un poco de sitio y siempre con la RA Shad me entra un luciete tamaño "small", se lleva su dosis de fotos hechas como se puede y de vuelta al agua. Finalmente salgo del acuario y me meto en una playa que hay al lado, cambio vinilo por Piper y ataco consumiendo los últimos minutos que me deja el atardecer. Pim pam, pim pam hasta que algo se tira a por el señuelo. No es una carpa pero si es un lucio tampoco es pequeño. Le puedo controlar pero el Piper es cortito y ya el Lucio anterior se había tragado el señuelo, afortunadamente sin llegar a cortar. Lo peleo pocos segundos hasta que esta vez si que parte el bajo de fluorocarbono. Era el penúltimo Piper negro/oro que tenía y me da tremenda pena haber dejado al lucio con el señuelo en la boca. El problema es que la zona tiene ambas especies y o vas a por una o a por otra, y así metes la gamba.

Tengo el "hot spot" relativamente cerca, es cómodo llegar y aparcar, hay peces y nadie que te moleste, ¿creéis que volveré?

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Lo peor para un hombre mayor es tener amigos jóvenes, porque al final la paliza que te llevas es de las que dejan huella. Tres días con Paquito y Vincenzo matan a cualquiera, imaginad a un pollo que pasa del medio siglo y que está en la desesperada búsqueda de su zen. Al mismo tiempo se agradecen esas gentiles patadas en el culo que te hacen mover el esqueleto amén de que al Paquete le hacen falta unas horas de meditación y de relajación para quitarse el estrés que lleva en el alma, ya que el del cuerpo no tiene remedio. Venga, vamos. Vamos, venga.

En fin, gruñón me apodan, claro, como no va uno a serlo con semejante manad de ñus en estampida. Que si es tarde, que lentos sois en levantaros, que perdemos el momento bueno, que venga vamos, que vamos venga, que está el día muy malo, que no podemos salir, maldito poniente, que la mar está mal, que a ver donde vamos a pescar, ¡jope que picada!, ¡como mola este bicho!, ¿es grande no?, vamos a seguir que la pesca está bien, uuufff la pesca fatal, mejor volver a puerto, aquí no se saca nada, ¡que lubina más bonita!, ¿y eso que tira tanto que es?.... En fin acaba uno molido. Venga, vamos. Vamos, venga.

Lo cierto es que en el Estrecho un bicho siempre se saca. Paquito sigue creyendo que es por merito suyo, la realidad es que Vincenzo y yo somos muy buenos pescadores y al final siempre apañamos algo, pero ¿cómo se lo dices al nene, con lo susceptible que es? Así que le aguantas la vela y a decirle lo bueno que es llevando el barco, que bien se conoce los sitios y todo el rollo que sigue. Lo que hay que hacer para que te lleven a pescar... Siguiendo, allá vamos, con un poniente que se empeña en quitarme los cuatro pelos que me quedan en la cabeza y la mar que desde luego ganas de recibirnos tiene poca. ¿Será por sitios? la bahía de Algeciras es mu' grande y siempre hay un rincón donde meterte para mojar señuelos. Venga, vamos. Vamos, venga.

Pero no hay que dejar de intentarlo, los Bonitos ya están allí y todavía la mar aguanta, vamos, nos mojaremos pero tampoco es nada del otro mundo, a parte por Vincenzo que se empeña a venir al Estrecho como si estuviese en el desierto, sin un mísero chubasquero. Así se pone de malo cada vez, parece que le tiene alergia a la tierra de Cái (Cadiz para los que no hablan andalú).  Ná, muchos pájaros haciendo que están siguiendo peces pero no se ve ni una aleta mayor, un salto o una ataque. Pal resguardo vamos. Venga, vamos. Vamos, venga.

Allí cada loco con su tema, Vins con el casting y una nueva cabecita plomada de Decoy que parce una decoración de Navidad, el Paquete con un Jugolo, Mario en puro estilo rockfishing con cabezas plomadas y vinilos y servidor empeñado en probar su nuevo montaje con el plomo drop shot en la cabeza de la Virago de 4". Pim pam, pim pam, Vincenzo empieza a sacar distancia. Lamadrequeloparióalniñocomopesca. Una máquina, y los demás detrás con Francisco Javier atosigando a Mario que se queda en el timón y otro italiano dale que te pego buscando fondo y el animal. Venga, vamos. Vamos, venga.

De como funcionó la Virago hablamos la semana pasada pero no ha sido el único vinilo que ha ganado puntos, sino que también la RA Shad de 4,5" también. Lo que extraña es que hasta una Baila de 25cm se la ha embuchado y eso si que es raroraroraro. Mis montajes favoritos han sido el de la bolita de drop shot y con la OMTD T-Power Finesse jig head, muy bonita y elegante, amén de ser eficaz pero en plan burro también he probado una Racing Jig Head de Molix de 1/2oz y aún así he pegado Bailas con la RA Shad. Venga, vamos. Vamos, venga.

El día siguiente, después de la orgía de goma he vuelto al plástico rígido y lo he hecho con uno de mis artificiales favoritos (id apuntando, son el Piper, RA Shad, Virago, SV Craw, Trago vib, Punitor, WTD 110, Habano y...) el Finder 110. El engendro ese aparte de lanzarse más que decentemente a pesar de su escaso peso, nada como pocos. Así es, servidor a menudo lo mete en el agua a tres metros de la quilla y lo mueve solo para ver como se menea, no hay cosa igual en el hemisferio norte. Lance y picada. Mecagienlamarsehasoltado. Siguen más lances hasta que llega la primera baila, luego otra y finalmente en el punto X del lugar Y empieza el festival. Muchas picadas muchas a cualquier señuelo cualquier, con dos Finder 110 que cosechan  amistades con o sin puntitos, y la tripulación que explota de felicidad. Venga, vamos. Vamos, venga.

El día se acaba en gloria, en otro "honey hole" de donde salen peces como conejos de una chistera. No paro de sacar Sea Bass y hacer fotos, hay tal confusión a bordo que hasta yo dejo de gruñir, casi se me escapa una sonrisa pero me doy cuenta a tiempo y me doy la vuelta, para que nadie me vea. Ya sabéis, un mito se destruye en dos segundo y no es cosa ¡con lo que cuesta construirlo! Venga, vamos. Vamos, venga.

Hasta la próxima nenes insoportables. Besos del gruñón.

Me esperaba un domingo de Lucios, o esto pensaba yo sin saber que los ríos de "mi zona" seguían más arriba de lo deseable, amén de imposibles de vadear y consecuentemente pescar. Levanto el teléfono y llamo a Jorge, recién contratado como guía oficial de pesca para bichos raros. Le cuento la peli, que tengo dos amigos italianos con los que quería ir a pescar y si se le ocurría un sitio donde poder ir a por Lucios cerca de los Madriles.

Para que os pongáis en situación Jorge - ese desgraciado - es el que me había calentado la cabeza la semana antes con las Carpas y que, después de ponerme como una moto me había dicho, el muy delincuente, que este finde no podía ir de pesca, y por consecuencia llevarme a sus cotos de ciprínidos. Resulta pero que sus planes habían cambiado y que de repente el domingo se había quedado libre y se ofrece para acompañarnos a cazar exocidos y ciprínidos en partes iguales, para que toda la peña se quedara a gusto.

Le levanto el castigo pero sigue siendo un delincuente, por lo que sigue a esta excursión de domingueros. Ya veréis. Finalmente me da las coordenadas para quedar y nos presentamos a las ocho de la "mattina", horario de pesca ultra cómodo, en el lugar establecido después de haber soplado para la benemérita que nos para en una rotonda algo absurda. Menos mal que el Pinot Blanco catado la noche anterior ya había seguido el recorrido natural sin dejar rastros en mi aliento. Se sube el hombre al coche, y le presento mis amigos italianos, Nicola (vaya, y eso que es un nombre raro en Italia) y su hijo Noam. La conversación se anima y los ánimos se van calentando, un par de tostadas en el desayuno ayudan a recuperar también fuerzas y la compañía se asoma a orilla de embalse.

Bajamos del coche y lo primero que vemos es un gran alboroto en una recula somera. Carpas, dice este servidor, pero los otros no están convencidos y vamos para allá armados para lo peor, o mejor que se diga, en fin para ver si se trataba de depredadores haciéndoles pupita a los alburnos. Carpas apunto. Felices diría, por estar en aquel singular momento anual en el que por H o por B consiguen hacer algo de sexo, un poco come muchos hombres casados... Nos ponemos a faenar en zona y no hay suerte, en la caja de señuelos para Lucios solo tengo uno que podría apetecerle a uno de esos bicharracos potencialmente carnívoros y es un SVCraw, que inmediatamente pongo. La cosa no cambia, y nos movemos.

La mañana sigue algo llana, no hay un aliento de viento ni emoción alguna pero el embalse está absolutamente espectacular, rodeado de verde y con buen nivel. Nos pateamos media orilla hasta llegar a otra zona de aguas muy bajas donde se vuelve a repetir el espectáculo de las Carpas enamoradas. Se vuelve a intentar y la suerte no parece hacerse un hueco en la mañana soleada. En un momento dado se me ponen esos de corbata porque una carpa tamaño escarabajo (el de Volkswagen) sigue al SVCraw con cierta mala leche, luego se da la vuelta y me deja con mi acojono a medias. Estoy a punto de tirar la toalla cuando en un palmo de agua meto el bicho delante de otro hipopótamo que esta vez no duda un segundo en atacar y carga sobre el vinilo embuchándolo. Hasta que el Alzheimer me prive de mis recuerdos seguro que no olvidaré ni ese momento ni esta visión. Clavo, que no hay tiempo que perder, y en un segundo me encuentro con un TIR que empieza a correr y llevarse metro de 30lb y doblando mi caña de casting de 1 1/2oz como la antena de un 127 Abarth. Lucho como un hombre y me la llevo hasta la hierba, feliz como un niño con zapatos nuevos (y piruleta). Fotos, felicitaciones y a comer, que la peña está hambrienta.

Por la tardecita, que va a ser larga y calurosa, vamos a probar otro "spot" de Jorge, y entre rumanos con sombrillas y cañas y familias con monovolúmenes y neveras entramos en el agua: turbia, mecagienlamar, un suceso infeliz para los pescadores de spinning con vinilos. Nuestro guía se estrena con un gorrino así de grande y gordo y le crujo a fotos, Nicola engancha otra por aquello de que el señuelo se encuentra en la trayectoria de la aleta dorsal y avanzamos en la esperanza de que otra se deje seducir. Le veo yo poco futuro a los vinilos, y abierta la caja de los señuelos pequeños saco mi talismán, el Piper color Black/Gold. Recomienza la faena, me alejo de la orilla avanzando en la recula que cubre muy poco.

Al rato tengo una picada estilo trópico duro y veo el lomo de una común que se asoma fuera del agua y el carrete que empieza a soltar hilo como alma se lleva el diablo. He cambiado de caña, tengo una de black bass de 3/4oz con un trenzado de 10lb y un bajo de 18, en fin no exactamente algo recomendable para amarrar porta aviones. Zzzzzzzzzzzzzzzz suena el molinillo, zzzzzzzzzzzzzzzzz y un poco más de zzzzzzzzzzzzzzzzz. La bicha se me ha llevado 50 o 60 metros de hilo y se mete entre unas ramas, pero sale. Aguanto la respiración pero no, hay más peligros en el horizonte y la segunda rama pone punto y final a la historia. Mecagoentodoloqueflota y vuelvo a lanzar. En menos de 5 minutos estoy otra vez liado, otro tren de mercancía que se suelta bastante rápido. Ando más mosqueado que un venado en una montería y reanudo el quehacer: al poco tercera picada. Esta vez es una royal que me hace sudar la gota gorda pero con final feliz, o en parte, la sacamos pero viene robada y a mi modelo se le escurre después de una sola foto. Habrá que volver a empezar de nuevo. Sigue soplando una ligera brisa, seguramente de gran ayuda para que las Carpas se pongan más agresivas y al poco tiempo otra picada. Se arma la gorda y los minutos pasan rápidos pero cuando finalmente la consigo ver, el Piper está bien enganchado en los morros carnosos y es una preciosa común. Aquí tenéis las fotos.

Tengo varias picadas más, una también al Jubarino pero se sueltan todas, el viento cae y la tarde finaliza. Solo Jorge se hace con otro animal considerable, pero ha llegado el momento de volver a Madrid. ¿Qué decir de esta experiencia? Seguro que algún que otro purista estará torciendo la nariz así como hace unos años los puristas de la mosca no veían de buen ojo los colegas que se perdían tras los ciprínidos. A mí me parece estupendo que haya un depredador más que añadir a la lista y sobre todo uno que llegue a semejantes tamaños y luche como ningún otro pez de agua dulce que nade en nuestras aguas. Para mi este es solo el principio de una historia de amor con las gorditas de los pantanos, os invito a probar, a lo mejor lo pasáis bien.