Gominolas, chuches, dulcesitos, caramelos

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Después de un fin de semana dedicado a los torpedos de agua dulce, mis queridos Lucios, esa extraña mezcla entre un pato, una barracuda y una flecha, me han vuelto a entrar ganas de ablandecer mis señuelos y volver a probar aquellas extrañas criaturillas cuya consistencia y textura a veces roza lo inapropiado. Digamos la verdad tampoco nos oye nadie ¿algunas hasta dan un poco de asco no? No sé, me recuerdan aquel moco verde con el que juegan los niños y que mucha grima procura a los padres (que encima son los que lo han comprado). Mi hija con esa baba fluorescente ha re-decorado media casa, dejando unos lamparones mugrientos en techos y paredes hasta el punto que mi santa mitad ha vuelto a pintar to'.

Decíamos... los vinilos para pescar son un poco así, en fin quien le pone sal, quien fluidos poderosos que hacen enamorar hasta una carpa embalsamada, quien líquidos apestosos con olores que recuerdan el mismo que sale de un arcón que se ha roto durante las vacaciones de verano. Los colocas uno ordenaditos en su cajita a prueba de vinilos, ya que muchos de ellos tienen la malsana costumbre de derretir ciertos plásticos, y en el tiempo en que Alonso cruza la recta de Monza, se han mezclado olores y colores. Pero... no pasa na’... siguen funcionando igual y al carajo el paladar de las Lubinas.

El otro día los estuve lanzando con una caña de casting de una onza y media, por lo tanto encontraba algunas dificultades en colocarlo en los sitios adecuados, porque sin peso ya saben, pesan poco.  Aún así el mejor Luciete del finde decidió meterle un viaje a una RA Shad de 4,5" montada con un anzuelo OMTD Swimbait SWG dejándome  más contento que un pingüino en una nevera. Estaban los exocidos pletóricos, la abundancia de Alburnos les ha puesto fuertes y peleones como nunca y la Shad justamente era del color Savetta, el que mejor reproduce el pequeño pez pasto.

Lucios a parte, este rollo es uno de los míos recurrentes, imagino que si me pongo a buscar en los artículos pasados habrá algo parecido, en cuanto vuelvo a coger una gominola de esas en las manos y me brinda un éxito me sale la vena silicon-talibána y empiezo a contar todos los paquetes que me quedan, hacer montajes más o menos acertados y estudiar un poco más sobre ellas.

Tengo cierta preferencia para los montajes sin plomo, de hecho casi nunca utilizo cabeza plomada a menos de poder contar con algunas estilo "finesse" como las TPower de OMTD, que tienen cabezas de tungsteno muy ligeras montadas con un anzuelo offset, y que resultan agradable y armoniosas una vez montadas con una Shad. Eso es, voy buscando que el acoplamiento muestra+anzuelo tenga cierta elegancia, en fin que me guste y por esta razón poco uso las cabezas más clásicas, son un poco mazacote.

Me dejo así llevar por anzuelos de Swimbait sin plomo o con una pizca de tungsteno como los TSwimbait Weighted de OMTD en la pata, como el que lleva la Virago aquí al lado, que no estorba y ayuda a llegar a más profundidad sin matar la acción del señuelo, que a veces hasta baja en posición horizontal con un movimiento “wobbling”, o sea vibrando sobre su mismo eje; no sé si me explico. En el Delta, para pescar ciertas zonas de poco agua y mucha ensalada así las gastamos, sin plomito alguno y con cañitas de 3/4 de onza o menos; una verdadera gozada poder sentir el blandiblú que se mueve entre las algas y de repente el tirón en la línea, que bien floja por el poco peso que arrastraba, se tensa como una cuerda de la guitarra de Kirk Hammett.

Ahora me propongo un reto, y es aquello de utilizar vinilos para los pelágicos, los Bonitos por ejemplo que son muy agresivos pero también bastante selectivos con los señuelos que quieren morder. Me va a costar llegar allí donde se les ve comer los voladores o las anchoas pero ¡que satisfacción más grande la de poder trincar uno con una caña fina y un señuelo que pesa menos de una de sus aletas! En realidad de retos tengo un par, el segundo me cuesta más, hasta anunciarlo pero ya de perdidos al río… Quiero probar a pescar todo un día casi exclusivamente con vinilos. ¿Y porque casi exclusivamente? Por dos razones muy sencillas, no me quiero prender los dedos por si las cosas salen mal y en segundo lugar porque objetivamente pescar solo con vinilos, por lo menos en determinadas zonas es muy difícil y sobre todo se hace algo monótono.

De todas maneras no se me pongan ustedes pesaditos que ya me gustaría verles usarlos aún solo fuera por una hora seguida sin rebufar como zifios. Vamos nenes que esto se ha alargado más de la cuenta y tengo que volver a contar las bolsitas por si tengo que hacer un pedido, nunca se sabe, a lo mejor me voy a pescar 🙂