Dulce es el desierto

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Empecé mi carrerilla en el mundo de la pesca con el agua dulce, y después de muchos años de viajes al trópico salado he decidido por fin volver a acercarme a la madre de todas las cosas. Como suelo hacer, una vez engañados a 4 desgraciados para que me acompañaran hemos puesto rumbo a la tierras de los faraones: primera escala El Cairo, y de rebote Aswan. El paso por los aeropuerto, todo hay que decirlo, se hace cada día más ameno. Si no me han cacheado 10 veces no me han cacheado ninguna, y que os voy a contar, al final uno no está hecho de madera y tantos hombres guapetones, con bigotes, músculos y uniforme, pues eso, se le empieza a coger gusto a la cosa ....

Amanece en Lago Nasser, y el Nubiana está al resguardo de una pequeña bahía

Después de una corta noche en Aswan nos embarcamos en el Nubiana, nuestro barco/casa/restaurante/pub. Limpio, bien organizado, con tres cómodos cuartos , dos baños con ducha, aguita caliente, terraza con comedor y un servicio impecable. Falta el aire acondicionado, pero nunca tuvimos la necesidad de utilizarlo, ya que las noches son fresquitas y durante el día la temperatura era soportable. Otro gallo cantaría en el verano, pero creo que a pesar de nuestros instintos masoquistas no llegaremos a probarlo, ya he estado en Egipto en esa temporada y no tengo ganas de volver.

Llegamos al "quid" del viaje, la verdadera razón de esta escapada hacía el Lago Nasser, un pulmón azul encajonado en el desierto nubio, que cubre una distancia de largo de Madrid a Barcelona e se insinúa entre colinas sumergidas, montañas como icebergs y playas de arena fina. Hijo de una grandiosa obra de ingeniería que ha revolucionado el curso del Nilo y transformado un inofensivo Centropomidae en una bestia feroz y de porte faraónico: la Perca del Nilo, un animal casi de leyenda que mueve legiones de aficionados incondicionales.

Devolviendo una Perca del Nilo pescada desde tierra

Nuestra criaturilla se mueve como Lubina por orillas Gallegas. Se esconde, acecha, ataca de sorpresa y se para en seco, como si se hubiese empotrado entre dos bloques de granito. Una pesca a menudo tediosa, por aquello de estar lanzado y recogiendo todo el rato señuelos con baberos como palas de Caterpillar, o amena y emocionante, si del plástico duro se pasa al blando y se va jugando con vinilos más pequeños, más ligeros de recoger y más necesitados de cariño y atención a la hora de trabajarlo, ya que lo único que les da vida es una colita que dura meno de un caramelo en la puerta de un colegio, y nuestra muñeca, la que decide si salen peces o menos.

Así me lo aprendí yo, después de tres días de traca con Halco y Super Shad Rap, un par de vinilos que tenía en una bolsa me cambiaron la vida y vi el bicho, para nada (lease cero)  propenso al atacar en superficie, más divertido de pescar. Acabé con las reservas de todos ya que los demás seguían con los Sorcerer de Halco que para ser sinceros funcionaban de maravilla. Esa es la única mancha en el inmaculado curriculum de la Perca, no sube. Para na'. Ni paseantes, ni poppers ni bocadillos de ibérico. No sube y ya está. Y eso que las primeras tres cayeron con un Glider de Rapala (que señuelo más entretenido), pero eran pequeñas, lanzaba hacía la orilla en poca agua y el Glider sigue siendo un señuelo que se hunde, poco pero se hunde.

Doblete de Tigerfish y Perca del Nilo

¿Y que tal la pesca nene, que llevas dos horas mareandonos con el cuento de Caperucita? Pos así así. Los bichos no estaban muy activos así que tuvimos largas horas de pocas picadas, algunos ataques brutales de bichos que no llegaron a posar para la posteridad , y finalmente unos cuantos animalitos pequeños o medianos que no creo llegaron a sobrepasar el techo de los 10 kilos. Desde barco y desde tierra, donde la segunda opción en proporción ofreció casi más entretenimiento a pesar del poco tiempo que le dedicamos.

Oro Egipcio

El bicho, de todas maneras, es cantidad de agradecido. Ataca con firmeza, pelea duro en cuanto pasa cierto peso, salta como su primo el Snook o el Barramundi, es bonito de fotografiar y encima se queda quieto ah... ¡y esos ojitos...! Al final le coge uno cariño y se queda con la mosca: "¿Y los tochos como pelearán?". Nada chicos, que hay que volver. Eso del desierto llama la atención, un lugar con muchos más recursos de los que uno se espera. No voy a entrar en detalle que ya me estoy poniendo pasado, pero ese silencio no se encuentra por muchos sitios y el brillo de las estrellas supera con creces las luces de Times Square.

Avenida de las Esfinges. Templo de Es-Subu, Oasis de Wadi El Seboua

Creo de poder afirmar que con Mikel, Dani, Grego y  Mario, los compañeros de aventura perfecto,  nos hemos quedado prendidos por el lugar. Lo importante es evitar el Cairo, sus coches kamikazes, la contaminación y el listillo de turno que intenta levantarte una propina impropia. Volar corriendo a Aswan y dejarse acunar por el mágico Nilo, el río de los faraones. Los drogadictos de la pesca se lo piensen bien antes de tirar para allá. Es impensable dedicar este viaje solo a la pesca y pasar por lo alto todo lo que puede ofrecer el reino de los nubios. Sería un pecado mortal: entre las dunas del desierto se esconden más de 3000 años de civilización, vestigios de un imperio poderoso y místico, además de mitológico. Hay que quitarse el jamón de los ojos e ir a ver. VER. No se vive de sola pesca.