De pesca en el Estrecho: un vídeo que lo cuenta todo

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Hace ya unos años nos juntamos, un puñado de amigos para unos días de pesca en el Estrecho.

De pesca en el EstrechoHabía mucha expectativa, los Bonitos estaban pletóricos, pero hasta que no te encuentras en la lidia no sabes lo que puede pasar, y eso es exactamente lo que transformó un fin de semana de pesca en una especie de pesadilla pero en positivo, es decir, algo bastante alucinante, hasta para lugares más vírgenes que las aguas costeras españolas.

Con Paquito al mando del barco y Vincenzo recién aterrizado salimos a desafiar las corrientes Atlánticas en un lugar que corta dos mundos con una cicatriz mucho más profunda de lo que pueda marcar la sonda. El Estrecho, no lo neguemos, es un sitio especial, tanto geográficamente como estratégicamente. No es por nada que los hijos de Albión se han asentado en el peñón y no lo sueltan ni a tiros. La corriente le defiende, esas mareas rabiosas que entran y salen del Mediterráneo, le protegen de muchos de los males que el hombre se encarga de repartir por el planeta. La contaminación, los excesos de pesca, la costa urbanizada.

Los temporales de Levante y Poniente son sus guardas armadas, cuando sopla Eolo el mundo se calla, se queda en casa, y no destroza nada. La naturaleza es la mejor cuidadora de esa lengua de agua de poco más de una docena de millas de ancho.

Ir de pesca en el Estrecho es un circo, te puedes poner las botas o comerte el bolo más grande que recuerde la historia, y conocer a ese labirinto de mareas y corrientes no es moco de pavo. Paquito algo aprendió de su maestro de sangre, y algo lleva dentro, por aquella curiosa herencia que llamamos genética, y en ese laberinto se maneja, como si llevase allí más tiempo de los que pone en su DNI.

Esta no es una historia nueva pero tenemos un vídeo completo, que cuenta sin trampa ni cartón lo que pasó, en aquellos dos días de hace ya demasiados años. Unos días de pesca en el Estrecho, ¡como para olvidarse!