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Hablando
de
la
pesca
a
“SPINNING”,
nos
desviamos
hacía
un
mundo
curioso,
complicado
y
todavía
bastante
desconocido:
metafóricamente
es
como
un
teatro
de
títeres
que
sin
nuestro
“arte”
no
tienen
vida
propia
y
no
sirven
de
nada
pero,
una
vez
maniobrados
con
pericia,
consiguen
atraer
a
los
peces
y
los
capturan.
Si
queremos
luego
entrar
en
el
osado
cuestionario
del
porque
o
como
lo
consiguen,
posiblemente
deberíamos
dedicar
mucho
tiempo
y
espacio
a
este
único
tema,
pero
me
atrevo
en
sugerir
un
par
de
posibles
soluciones:
o
bien
porque
se
parecen
a
las
capturas
habituales
de
los
depredadores
o
bien
porque
invaden
su
territorio
y
les
molestan.
Otra
salada
pregunta
podría
ser:
¿
Porqué
utilizar
la
imitación
de
un
pez
cuando
el
original
vivo
o
muerto
es
mucho
más
eficaz?
La
razón
principal
está
justamente
en
la
dificultad
que
el
Spinning
comporta;
en
definitiva
una
sardina
viva
va
buscando
el
pescado
por
su
cuenta,
atrae
naturalmente
al
depredador
y,
si
encima
se
mueve
con
dificultad
a
causa
del
anzuelo
mejor
aún.
El
instinto
de
los
bichos
carniceros
es
conseguir
la
mayor
cantidad
de
calorías
con
el
mínimo
esfuerzo,
así
que
un
pez
herido
difícilmente
resiste
un
asalto.
El
señuelo,
una
vez
lanzado,
si
no
se
le
da
vida,
allí
se
queda,
como
uno
de
los
tantos
palitos
u
objetos
flotantes
que
se
desplazan
con
las
mareas,
y
es
solo
gracias
a
nuestra
destreza
que
al
moverlo
de
forma
adecuada
se
le
transforma
en
la
trampa
engañando
al
pez.
Aquí
radica
el
atractivo
de
la
pesca
a
Spinning,
todo
un
reto
en
liar
a
un
bicho
gracias
a
nuestra
habilidad
y
al
profundo
conocimiento
de
las
especies
y
de
una
técnica
que,
sin
llegar
a
ser
complicada,
tiene
sus
trucos
y
peculiaridades.
Es
evidente
que
a
parte
el
echo
de
compartir
las
bases
de
la
técnica,
algunos
cebos
y
algo
de
material,
el
Spinning
en
el
mar
es
algo
más
complicado
del
de
agua
dulce:
el
territorio
se
expande,
las
especies
son
diferentes
y
hay
que
volver
a
aprender
a
leer
el
agua,
y
esta
vez,
mucha
agua.
En
favor
hay
un
numero
mayor
de
bichos
que
se
inclinan
a
morder
los
señuelos,
a
paridad
de
peso
o
también
inferiores
en
tamaño
son
mucho
más
peleones
de
los
de
agua
dulce
y
en
bastantes
casos
son
más
grandes.
En
este
artículo,
quizás
un
poco
básico
para
los
que
ya
saben
de
esto,
intentaré
evidenciar
algunos
puntos
que
creo
puedan
facilitar
un
poco
el
trabajo
de
los
que
se
asoman
a
este
estilo
de
pesca
nuevo
para
ellos
y,
para
ser
sinceros,
para
la
mayoría
de
los
Europeos.
Con
buenas
posibilidades
de
equivocarme
intentaré
colocar
a
cada
pez
en
su
sitio
aunque,
como
podéis
entender,
no
es
fácil
generalizar
porque
los
peces
se
mueven
y
siguen
las
mejores
condiciones
ambientales
y
alimenticias,
así
que
este
esquema
solo
tiene
que
servir
de
orientación.
De
todas
formas
a
estas
especies
se
podrían
añadir
más
según
la
posición
geográfica
(no
non
olvidemos
de
Canarias,
con
islas
como
Lanzarote,
Fuerteventura
y
La
Graciosa,
verdaderos
paraísos
para
el
Spinning
marino)
y
otros
factores,
pero
creo
que
son
las
más
importantes
y
de
todas
formas
las
que
deberían
de
ser
nuestros
principales
adversarios
con
la
técnica
del
Spinning.
Costa
:
Lubina,
Anjova,
Palometón,
Palometa,
Baila,
Barracuda Costa
/
medias
aguas
Medias
Aguas:
Caballa,
Serviola,
Bonito,
Bacoreta,
Sama,
Abadejo,
Jurel Alta
mar:
Atunes,
Albacora,
Llampuga,
Bonito
Rayado
El
mar,
aunque
inmenso,
muy
a
menudo
nos
proporciona
señales
suficientemente
claras,
y
está
en
nuestras
manos
entenderlas
y
aprovecharlas
para
que,
cerca
de
la
costa
así
como
a
muchas
millas
de
ella,
nos
ayuden
a
dirigir
la
puntería.
Sabemos
que
los
animales
acuáticos
se
agrupan
en
determinados
lugares
por
varios
factores;
saber
leer
correctamente
el
agua
es
una
de
las
claves
determinantes
de
nuestro
éxito,
si
mirando
la
superficie
sabemos
lo
que
pasa
en
el
fondo,
estamos
en
un
camino
muy
avanzado
para
encontrar
a
los
bichos;
es
mucho
trabajo,
está
claro,
pero
es
un
bonito
aprendizaje,
hay
que
aprovecharlo.
La pesca desde la orilla tiene su encanto y muchos seguidores fanáticos y si a veces es menos pródiga de capturas, gratifica abundantemente a los que la practican. Confieso que para elegir las zonas mejores para lanzar me apoyo mucho a una especie de instinto que supongo (y espero) haber desarrollado en los años. Intentaré traducir para los “navegantes” de la red, ciertas informaciones que me llevan a elegir entre una ola y otra o una roca y una playa.
Playas
>
A
veces
sigo
perdiéndome
un
poco
delante
de
aquellas
interminables
lenguas
de
arena
que
delimitan
gran
parte
del
perímetro
de
la
península,
para
un
profano
son
como
manuales
chinos
imposibles
de
traducir,
para
lo
“surfcasters”
libros
abiertos.
Las
especies
que
nos
interesan
y
que
podemos
encontrar
cerca
de
la
ola
de
la
resaca
son
muchas,
y
varían
según
las
zonas
y
el
ambiente
circunstante:
Anjovas,
Lubinas,
Jureles,
Palometones,
Palometas,
Bailas
y
a
veces
hasta
Caballas
y
Bonitos.
¿Cuales
son
las
zonas
calientes?
Empezamos
por
lo
más
fácil,
las
que
supongo
muchos
de
vosotros
ya
conocen
o
se
imaginan.
Por
ejemplo
aquellas
playas
donde
desemboca
un
río
o
un
arroyo,
las
que
son
rodeadas
de
zonas
de
roca,
las
playas
mixtas
con
piedras
o
cerca
de
una
laguna
donde
el
agua
dulce,
aunque
no
llegue
a
desembocar
directamente
al
mar,
filtra
por
debajo
del
arena
y
suaviza
la
salinidad.
No
nos
olvidemos
de
los
arenales
adyacentes
los
puertos
o
los
que
están
separados
entre
espigones
artificiales,
desde
siempre
refugio
de
presas
y
depredadores.
También
tenemos
que
tener
en
cuenta
aquellas
playas
que
por
su
cercanía
con
fuentes
de
luz
artificial,
como
por
ejemplo,
unas
farolas
del
paseo
marítimo,
se
animan
a
partir
del
ocaso,
quedando
vacías
durante
el
día.
Bueno,
a
parte
las
consideraciones
obvias
hay
otras
formas
de
leer
la
playa,
y
en
esta
caso
será
la
conformación
del
fondo
a
definir
los
mejores
lugares
como
canales,
pozos,
barras
de
arena,
rompientes
y
piedras.
Aquí
interviene
la
experiencia
de
cada
uno
para
descubrir
lo
que
hay
debajo
de
aquellas
olas
que
rompen
de
esa
forma
tan
curiosa
u
porque
se
forma
tanta
espuma
en
un
lugar
que
aparentemente
no
tiene
ningún
rompiente.
Pues,
un
pozo
por
ejemplo
lo
“cantamos”
rápido,
porque
destaca
una
zona
de
agua
más
calmada
entre
olas
que
rompen
a
los
dos
lados,
y
así
podrá
aparecernos
un
canal
aunque
en
este
caso
el
agua,
aparentemente
más
tranquila,
adquiere
más
velocidad
y
sube
con
más
ímpetu
la
orilla.
La
presencia
de
comida
será
también
fundamental
para
hallar
peces
cazadores,
y
en
este
caso
a
veces
nos
ayudan
hasta
los
pájaros
que
se
aventuran
a
comer
los
boquerones,
lisitas
o
sardinitas,
hasta
en
la
ola
de
la
resaca.
Otra
vez,
serán
las
miles
de
señales
que
enseña
la
superficie
del
mar
a
desvelar
lo
que
pasa
por
debajo
de
ella
y
a
nuestros
ojos
y
experiencia
determinar
cuales
son
propicias.
Imagino
que
aquí
caeré
en
lo
obvio
pero
efectivamente
amanecer
y
ocaso
son
los
momentos
de
día
que
más
puntos
sacan.
Pero
hay
que
tener
en
cuenta
que
a
lo
largo
de
un
día
pasan
muchas
cosas
y
que
los
“dogmas”
pueden
fallar
revolucionando
nuestro
horario
de
caza.
El
acercarse
de
una
perturbación,
el
cielo
cubierto,
el
bajarse
del
viento
y
del
oleaje,
la
temperatura.
Estos
son
algunos
de
los
elementos
que
podrían
marcar
las
pautas
de
la
actividad
de
los
peces,
y
entregarnos
la
mejor
captura
a
las
14:00.....
Posiblemente
deberíamos
de
prestar
atención
a
las
condiciones
del
mar,
cosa
que
los
lugareños
saben
muy
bien.
Mis
amigos
de
Levante
esperan
las
aguas
de
otoño
para
salir
a
cazar
los
bichos
más
grandes,
en
cuanto
se
llenan
los
ríos
y
empiezan
a
soltar
mucha
agua,
se
acercan
las
Serviolas,
las
Anjovas
y
todo
el
tinglado
se
anima
antes
de
las
migraciones
del
invierno.
Seguiremos hablando del ABC del spinning en agua salada en Caranx.net
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