Muy bien Señores, ya sabéis que no soy muy amante del describir aburridas técnicas de pesca pero creo que en este caso, tratándose de una modalidad tan peculiar, sea necesario ir un poco más a fondo e intentaré hacerlo acoplando diferentes tipos de señuelos con su técnica correspondiente. Veamos cuales son los modelos más utilizados para la pesca a spinning en superficie.

 

poppers : 

Los anglófonos decidieron llamarlos así por razones onomatopéyicas, el sonido que estos artificiales producen es muy parecido a un “pop” y es debido a la peculiar conformación de la “cabeza” del engaño, de forma convexa. De poppers hay miles,  y cada uno de ellos tiene la peculiaridad de poderse recuperar o bien lentamente a tirones secos o más rápidos y con un movimiento más regular. Mi experiencia me ha enseñado que en el mar una recuperación más regular lleva a un mayor éxito en las picadas. Mi teoría es que los bichos no son desorientados por los tirones y las pausas y pueden acertar mejor en su blanco. Sin embargo, hay algunas situaciones en las que las pausas son necesarias, sobre todo con animales que cazan al acecho. Personalmente suelo trabajar los poppers con el puntal de la caña cerca del agua pero no hay que olvidar que en el mar intervienen muchos factores que a veces nos complican un poco la vida. Los poppers no tienen que ser necesariamente flotantes, los hay hundidos y funcionan la mar de bien, quizás estos últimos necesiten una recuperación más alegre pero a parte de esto son igual de válidos, de hecho en la costa NE de EEUU la tendencia es de hacer poppers que se hunden, por algo será.

  

pencil poppers:

 

Estos primos alargados de los poppers son los artificiales de búsqueda por excelencia: sus excelentes posibilidad de lance y el ruido que generan si bien trabajados, hacen de ellos la mejor opción para encontrar los depredadores e inducirlos al ataque. Las formas de recuperarlos varían desde los tirones secos e intercalados, al estilo tipo “paseando el perro” con tironcitos laterales para que se muevan casi a zigzag como una serpiente, hasta una recuperación muy rápida con la caña alta para que vayan casi “volando” por encima de la superficie. Por mi experiencia esta última es la opción que, con sus pequeñas variaciones, más éxito me ha dato. Otra de las grandes ventajas de los pencil poppers es la posibilidad de lanzar lejos hasta en presencia de fuertes vientos contrarios. Aprovechando lanzamientos laterales con la caña paralela al terreno y al altura de los ojos, cortaremos el viento sin que coja el hilo y frene el vuelo.

 

propellers:

 

Se llaman así justamente por las hélices (propeller en inglés) que llevan delante y/o detrás y que son el motivo de su atractivo, las que generan el ruido. No todos ellos son santos de mi devoción y los considero como señuelos especiales para ocasiones puntuales. Los franceses los usan mucho para las Lubinas y posiblemente tienen muchas más virtudes de las que yo consiga verles, sin duda arman un buen escándalo y son fáciles de manejar. Una recuperación lenta y constante puede irritar al más santo de los bichos y tirones seguidos por pausas más o menos largas puede que saque de quicio a un depredador sin hambre. Desde luego, para gustos los colores y la versatilidad de estos artificiales es infinita.

 

paseantes (walking the dog):

 

Esta categoría hereda su nombre de la forma en la que se recuperan, o sea como si se estuviese paseando el perro por la calle cuando va a zigzag de árbol en árbol. En el mar tienen unas enemigas que a veces dificultan su correcta utilización, las olas. Su lugar ideal son los canales tropicales de manglares y los bajíos en caza de robalos y tarpones pero también en nuestras aguas se defienden con varios depredadores, de hecho los encontramos en las cajas de los mejores pescadores de lubinas del Cantábrico, Atlántico y Mediterráneo. Su atractivo desplazamiento se consigue con una buena coordinación del movimiento de la punta de la caña (puntal hacía  abajo) manteniendo el hilo en tensión con una lenta recuperación del carrete. Tirón (suave)/ pausa / tirón y el morro del artificial se va de derecha a izquierda como un ratón o una serpiente que intenta nadar en la superficie. Alguno de ellos pero, se pueden también recuperar como dijimos antes para el surface cruiser, levantando la punta de la caña y trabajando más rápido para que vaya casi corriendo por encima del agua y salpicando mucho. Quizás no sean los señuelos más importantes para la pesca en las costas ibéricas, sin embargo no son muy  usados, y podrían darnos algunas sorpresas. 

 

skipping lures:

 

Todavía pocos conocidos en la vieja Europa, estos señuelos se merecen un lugar entre los mejores y más versátiles que haya para la pesca en el mar. En primer lugar se lanzan muuuuy lejos, cosa más que interesante para los pesadores de costa que cada día se ven obligados a llegar hasta peces que no quiere acercarse. Luego, tienen un movimiento muy irregular y atractivo que imita un pez cebo que salta fuera del agua intentando huir de muerte segura, y cuanto más rápidos los recuperemos más se parecerán a una lisa o una sardina que tiene algún problema de sobre vivencia. En principio e trabajan con la caña alta (yo sigo usando mi técnica manteniéndola más bien hacía abajo) sin mover demasiado la puntera, y con una recuperación regular y medianamente rápida para mantenerlos a flote. Algunos de ellos son hundidos pero, a pesar de esto se pueden manejar bien a bajas velocidades gracias a la forma achatada que les permite deslizar encima del agua sin dificultad. Conozco pocos señuelos que levanten tantos peces, y enfurezcan a los depredadores más resabiados y apáticos, pero también no siempre tienen un enganche seguro y firme a causa del anzuelo sencillo posterior. 

 

needlefish:

 

Prácticamente no tienen movimiento, tampoco una forma atractiva, y aún menos vibraciones. ¿Pero como demonio pueden pescar¿  Creo que su mayor atractivo resida en la mítica imitación del aguja que se desliza por la superficie dejando una pequeña “v” detrás. En teoría se debería de recuperar a 2 por hora y sin muchos meneos, pero yo los he visto usar a tirones secos y como un pencil popper también. Funcionan, no hay duda, hay que probarlos.

 

 

 

colores:

 

Asunto complicado, aquí cada uno tienes su opinión personal y yo, por no equivocarme, he llamado a opinar algunos amigos que de esto saben mucho. Aquí podéis leer sus comentarios y finalmente mi modesto veredicto, luego tomáis vuestras conclusiones.

John Habs, constructor de estupendos poppers, cree mucho en colores que ha probado personalmente: “Con el blanco no te puedes equivocar - comenta - los peces ven sus presas desde abajo y la mayoría de ellas tiene la barriga blanca. También uso mucho el amarillo, el verde fluorescente, y si hay calamares el rosa. Para la noche prefiero el negro aunque depende un poco de las condiciones de la luna, mientras que para los needlefish el que mejor me funciona es el marrón, sobre todo si hay muchos lanzones. Luego, añado a mi producción colores que me piden los pescadores, pero la base de mi elección es sobre todo la experiencia personal".

Ken Harris, uno de los tres grandes guías de Key West sugiere colores cromados para peces como los kingfish, pero según el quizás, es más importante el movimiento. Parecido el comentario de John  Kumiski, otro famoso guía del norte de la Florida, también opina que los colores son una invención del marketing y que lo que realmente importa es la presentación del artificial, el movimiento. Conviene Ed Huges, capitán con base en Rhode Island y gran experto en lubinas rayadas y depredadores tropicales: "Los colores tienen su sentido en los señuelos tradicionales, en los de superficie lo más importante es el movimiento". Eric Bachik, director comercial de L&S Lure Company, la empresa que fabrica los famosos Mirrolure, confirma que en su producción mantienen dos líneas de colores: una más natural para aguas claras y otra más brillante o con mayor contrastes para aguas tomadas o más oscuras. Tim Surgent de Stripersonline es otro convencido de que los colores sean el resultado de una investigación de marketing que captura más a los pescadores que a los peces. En principio el vende a través de su web los colores que mejores resultados les han proporcionado y ha llegado a la conclusión que las lubinas rayadas, su pan de todos los días, responden mejor a colores naturales. William “Bamboo” McCue, un capitán estadounidense con una larga militancia en el pacífico, Hawai y Micronesia cree que los peces más jóvenes están atraídos por los colores naturales que, según el, atacarían para seguir su instinto básico, el hambre. Diferente motivación  sería la que empuja los animales adultos y ya de buena talla en atacar a un popper. Aquí entra en juego la defensa del territorio y la demostración de fuerza del animal que quiere echar al intruso. En este caso serían justamente los colores más chillones los que sacarían de quicio a los king kongs de los mares, y si echamos un vistazo a la producción de los poppers para los Giant Trevally la teoría de "Bamboo"  llega a tener mucho sentido. Aku Valta, directivo de Storm, sugiere que la elección final de sus líneas de colores depende de diferentes resultados: en parte de los informes y pruebas de campo de sus colaboradores que van probando los señuelos antes de que salgan al mercado y en parte de la demanda del mercado mismo. 

 

Por lo que me corresponde, he llegado a la conclusión que el “brazo” tiene una gran importancia en el resultado final, independientemente del color que se elige: he visto demasiadas veces dos personas pescar en el mismo sitio, con los mismos poppers y conseguir resultados dramáticamente diferentes. Está claro que tenemos gustos y preferencias diferentes y que además de saber mover bien un señuelos hay que tener fe en el, y el color casi siempre juega un papel muy importante en la psicología de cada uno de nosotros. Dicho esto, reconozco que tengo cierta preferencia para los colores brillantes, no me gustan los artificiales de superficie de colores demasiado naturales y pesque donde pesque uso el rosa, verde fluorescente, naranja, y varias combinaciones de amarillo, con rojo, verde etc. Cuidado, con esto no quiero decir que los colores naturales no funcionen, tengo unos estupendos poppers japoneses con su barriguita color crema y el cuerpo marrón que levantan mucho agua y pescan mucho, lo importante, como ya he dicho, es tener fe en lo que echamos al agua y “presentarlo” a los peces de la mejor manera.... y si está pintado de amarillo aún mejor....

 

truquillos:

 

Creo que hay algunas cositas importantes que deberíamos de comentar antes de acabar este Don Quijote en versión pesca... 

 

El Lance:  Lanzar correctamente y con buena puntería puede resultar algo útil en determinadas circunstancias y también es bueno que nuestras muestras lleguen a tocar el agua de la mejor manera y si es posible, la más silenciosa. Poco antes del aterrizaje, podemos tirar ligeramente la punta de la caña hacía atrás o frenar algo el hilo que sale de la bobina; así el artificial caerá verticalmente reduciendo el “splash” y evitaremos antipáticos enredos. Sin embargo, si hemos localizado a los peces nadar en superficie, intentaremos colocar sigilosamente el artificial unos 2 o 3 metros por delante de ellos, para poder cruzar su trayectoria.

Las olas:  Como es fácil entender, no facilitan el trabajo del pobre lanzador sobre todo si utiliza cebos que se mueven por la superficie. Si vuestro señuelo se encuentra por delante de una ola lo mejor que podéis hacer es parar o ralentizar la recuperación para que la cresta le pase por debajo hasta que podáis volver a moverlo otra vez. Está claro que por rápido que giréis la manivela la ola será más veloz de vosotros y con su movimiento anulará el efecto del señuelo que de repente estará como parado aunque en movimiento. También, al momento de lanzar, es importante observar el movimiento del oleaje:  lanzar el artificial justo por encima de la cresta de una grande ola significa volver a “contactar” con el mismo después de bastante tiempo. La fuerza del mar os lo devolverá muy rápidamente y habréis perdido un buen lance y a lo mejor un bando de peces que pasaba delante de vosotros.

La recuperación: A veces, después de un lance muy largo, es posible encontrarse en dificultad para mover bien el señuelo durante los primeros  metros, a veces los más importantes. Aquí, el uso de multifibras en lugar del nylon ayuda mucho pero, aún así, puede que sea necesario empezar a trabajar con la caña más alta y con tirones más fuertes. Según el señuelo se acerque a la orilla o a la barca, para evitar que empiece a saltar fuera del agua, empezamos a bajar la punta de la caña hasta acabar trabajando casi a contacto del agua. Aunque os parezca curioso, yo suelo trabajar los artificiales de superficie más a menudo con la caña baja, esto para mi se traduce en un mejor control siempre y cuando se trate de un modelo que nade bien. 

Anzuelos y anillas: Rápidamente comentar que en línea general los anzuelos y las anillas con los que salen de la fábrica son generalmente malos y que se pueden sustituir con triples más fuertes, anillas más gruesas o con buenos anzuelos dobles que no necesitan anillas. 

Líneas: Entre elegir monofilamento o líneas GSPE no tengo ninguna duda. La escasa elasticidad y los menores diámetros de los multifibras son una ventaja importante a la hora de trabajar a gusto con señuelos de superficie, sobre todos si utilizamos modelos de tamaño considerables. Digamos que son como un tercer brazo que nos ayuda  a mover bien el popper y que nos hace cansar mucho menos.

La clavada: Un momento crítico en la pesca en superficie es el de la clavada, y aquí se ven “experimentos” de todo tipo. para evitar caer en los errores más comunes, sugeriría dos principios fundamentales:

1) nunca clavar cuando se ve el ataque. 

2) clavar cuando se siente el peso del pez en la caña. 

¿Porque no clavar “a vista”? Porque, lo más seguro es que el movimiento y el salpicar que se ve al lado o detrás del señuelo no siempre corresponda al verdadero mordisco, y clavando demasiado pronto le quitaríamos el engaño de la boca. Sin embargo, si una vez tenida la picada seguimos recuperando normalmente tendremos un doble efecto: si el pez no se ha clavado non notará ninguna alteración en el movimiento del artificial y podrá volver a picar, pero, si ha mordido y encontrado los anzuelos, notaremos bien su peso y entonces podremos pegar el cachete. 

Materiales: Antes de cerrar, una pequeña observación sobre los poppers de plástico y los de madera: quizás me gusten más estos últimos, tienen más “alma”. Preferencias a parte, los señuelos de madera siguen funcionando aunque mordidos (siempre y cuando no se embeban de agua), mientras los de plástico hueca una vez agujerados dejan de servir. Cuidado con los emerillones y los cables de acero, hay algunos artificiales que no los aguantan y que pierden todo su movimiento una vez que se le añade cualquier tipo de peso.

 

Aquí hemos acabado otro capítulo demasiado largo sobre la pesca a spinning en el mar. Estos artificiales son los que menos conocemos todavía y que más campo abierto dejan a la experimentación. Esto es muy bonito porque nos permite trabajar de fantasía e inventar algo nuevo, de todas formas, lo más importante para aprender a usarlos es salir al mar y empezar lanzar. Alguien nos mirará sospechoso  y nos dirá que esos aparatos no sirven de nada: en estos momentos siempre espero que un palometón de 20 kilos aparezca detrás del popper y le deje con la boca abierta....

 

Captura y suelta chicos, un pez deportivo es demasiado importante para ser pescado solo una vez.

  

 

Nicola Zingarelli

 

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