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Después
de
una
hora
de
lances
sin
muchos
resultados
y
con
una
marea
vaciante
que
todavía
dejaba
un
poco
a
desear
ocurrió
lo
que
todos
esperábamos.
De
repente,
las
4
personas
que
estaban
lanzando
desde
el
Doni,
empezaron
a
tener
picadas
a
un
ritmo
infernal.
Me
explico
mejor.
El
Doni
es
un
barco
típico
maldiviano
de
unos
10
metros,
con
un
buen
espacio
a
proa
y
a
popa
para
poder
lanzar
cómodamente
sin
tener
que
hacer
juegos
de
malabarista.
Las
4
personas
eran
3
enfermos
de
spinning
tropical
y
un
señor
de
unos
65
añitos
con
unas
ganas
de
pescar
que
no
podía
con
ellas.
Los
adversarios,
en
su
mayoría,
unos
carángidos
de
peso
entre
los
10
y
los
40
kilos,
con
manías
homicidas,
morros
de
macarra
del
barrio
y
una
fuerza
que
un
toro
al
confronto
se
parece
a
un
gatito
siamés.
Giant
Trevally,
Caranx
ignobilis
para
los
científicos,
Jureles
Gigantes
para
los
hispano
hablantes.
Entre
ellos,
unos
Red
Snapper
(Pargos
Rojos)
y
unos
Meros
Tropicales
que
pa’
que,
en
fin,
parecía
que
aquello
se
había
despertado
como
por
mano
del
mismísimo
demonio.
Nada
más
empezar
a
vaciar
con
fuerza
los
cazadores
de
la
barrera
se
ponen
a
desarrollar
su
labor
y
llenar
sus
blancas
barriguitas.
Esto
evoluciona
en
una
constante
atención
hacía
elementos
molesto
de
tamaño
inquietante
que
pasan
por
encima
de
su
cabeza
chapoteando,
levantando
agua
y
haciendo
ruido
como
alma
que
se
la
lleva
el
diablo.
Poppers,
en
mi
personalísimo
diccionario.
“Señuelos
de
superficie
cuya
cabeza
cóncava
produce
ruidos
siniestros
y
ambiguos
cada
vez
que
un
tirón
de
la
caña
les
produce
un
adelantamiento.”
.
Los
GT
nos
estaban
matando.
Al
principio
creíamos
que
éramos
nosotros
que
lo
estábamos
pasando
de
miedo,
pero,
poco
a
poco,
se
adueñó
de
nosotros
aquella
inquietud
que
te
deja
ver
la
cosas
de
la
peor
perspectiva
y
que
te
pone
en
el
lugar
de
la
víctima
y
no
del
cazador.
La
cosa
estaba
muy
mal.
Cada
lance
tenía
que
defenderme
de
los
tirones
de
aquellos
inciviles
que
sin
duda
me
tenían
algo
de
manía
por
cosas
que
posiblemente
hice
en
mi
vida
anterior.
Cada
dos
ataques
uno
era
un
GT
de
campeonato,
por
encima
de
los
20
kilos
y
con
más
mala
leche
que
un
tigre
con
orquitis.
Trabajar
con
esas
cañas
rígidas,
con
el
freno
de
los
carretes
cerrado
a
las
25
libras
y
el
barco
que
no
para
nunca
es
una
empresa
de
película.
Así
que,
después
de
tres
horas
de
marea
buena,
kilómetros
de
reef,
más
de
60
ataques,
10
señuelos
perdidos,
25
Gt
sacados
y
liberados,
6
pargo
y
unos
buenos
meros,
todo
se
tranquilizó,
llego
el
Samur
y
se
llevó
lo
que
quedaba
de
nuestros
cuerpos
deshidratados
y
aplastaditos.
¡Adoro
las
Maldivas!
Los
que
me
aguantan
y
se
tragan
mis
escritos
saben
que
soy
un
gran
amante
de
Los
Jardines
de
la
Reina
en
Cuba,
para
mi
uno
de
los
mejores
lugares
para
la
pesca
a
spinning
y
con
una
constancia
de
rendimiento
asombrosa.
Bueno,
quizás
estaría
dispuesto
a
decir
que
las
Maldivas,
así
como
las
pesqué
yo,
son
un
lugar
muy
parecido
en
cuanto
a
nivel
y
cantidad
de
pesca,
con
la
diferencia
que
el
tamaño
medio
de
los
animales
roza
los
15/18
kilos
o
sea
es
bastante
más
alto
de
lo
de
los
primos
caribeños
(que
también
hay
que
decir
que
son
especies
diferentes).
A
parte
los
GT,
hay
otras
especies
que
deambulan
por
la
barrera
y
se
dedican
de
vez
en
cuando
a
asustar
a
estos
pobres
señuelos
inocentes
y
además,
hay
que
tener
en
cuenta
todos
los
pelágicos
que
colonizan
las
aguas
azules
y
que
también
se
podrían
perseguir
con
los
artificiales.

Vamos
por
parte
que
sino
me
lío
con
tanta
fauna.
Cerca
de
la
barrera
encontramos
también
otros
carángidos
más
modestitos
pero
no
por
esto
menos
peleones,
los
Bluefin
Trevally
(Caranx
melampigus),
con
sus
bonitos
colores.
Con
ellos
estarán
cazando
los
Green
Jobfish
(Aprion
virescens),
buenos
luchadores,
amantes
de
los
poppers
y
sus
primos
los
Red
Bass
(Lutjanus
bohar)
cuyas
carnes
deleitaron
nuestras
noches
ecuatoriales.
Docenas
de
bichos
más
o
menos
importantes
acompaña
a
estas
“primedonne”,
todos
dotados
de
una
fuerza
superior
a
la
media,
colores
bonitos
y
un
amor
incomprensible
para
lo
señuelos.
Entre
las
rocas,
en
aguas
someras
o
justo
debajo
del
canto
en
la
oscuridad
de
las
aguas
más
profundas,
se
esconden
los
varios
representantes
de
la
familia
de
los
Meros
tropicales.
Hay
de
todo
tipo
y
no
son
fáciles
de
distinguir
porque
a
veces
la
misma
especie
tiene
dos
colores
completamente
diferentes
según
el
fondo
en
que
se
encuentra
en
ese
momento.
Los
más
comunes
son
los
Coral
Trout
(Plectropomus
maculatus),
gran
expertos
en
camuflaje,
muy
agresivos
con
los
poppers
y
luchadores
de
excepción.
Pero
no
son
los
únicos,
ni
los
más
grandes
porque
allí
abajo
hay
animalitos
de
50
y
pico
kilos
que
están
deseando
pagarle
un
mordisco
a
un
buen
cebo.
Barracudas
no
abundan
pero
si
que
tienen
tamaño,
y
cerquita
del
canto
hay
Petos
en
gran
cantidad
y
los
temibles
Dogtooth
Tuna
(Gymnosarda
unicolor),
unos
parientes
de
nuestros
Bonitos
pero
en
tamaño
Schwarztenegger.
No
es
por
nada
que
se
llaman
Diente
de
Perro,
colmillos
no
les
faltan
y
tampoco
el
mal
carácter
de
un
Pitbull.
Muerden
los
jigs
y
los
poppers
con
una
violencia
única,
y
acto
seguido
se
tiran
hacía
el
coral
donde,
en
la
mayoría
de
los
casos,
consiguen
romper
la
línea.
En
fin,
un
túnido
asesino
de
más
de
100
kilos,
pegado
cerca
del
reef
no
es
moco
de
pavo,
y
si
no
me
creéis
ir
a
intentarlo....
Hablando
de
túnidos
hay
que
recordar
los
Atunes
de
Aleta
Amarilla,
también
en
tamaño
XXL
y
abundantes.
Los
maldivianos
cuidan
mucho
sus
recursos
y
la
pesca
profesional
está
muy
bien
regulada,
con
prohibición
total
para
los
cerqueros,
trasmallos,
palangres
y
artes
destructivas.
Los
pescadores
profesionales
usan
métodos
artesanales,
caña
y
el
anzuelo,
y
la
fauna
marina
y
los
pescadores
deportivos
lo
agradecen
cantidad.
Así
que,
a
salvo
de
los
miles
de
anzuelos
de
los
palangres,
los
Dorados
y
los
Velas
proliferan
y
se
dejan
ver
muy
a
menudo
detrás
de
los
teasers
(y
no
solo
de
esos,
nuestro
señor
mayor
sacó
un
Vela
con
un
popper
en
2
metro
de
agua....),
acompañados
de
frecuente
por
Marlin
Negros
y
algún
que
otro
Azul.
Bien,
el
acuario
me
parece
que
está
completito,
tenemos
colores
para
todos
los
gustos,
ahora
un
apunte
sobre
los
equipos.
Aquí
en
España
es
complicado
encontrar
material
para
pescar
en
el
trópico,
desconfiar
de
aquellas
cañas
que
dicen
lanzar
hasta
150
gramos
y
que
sin
embargo
se
doblan
como
sauces
y
no
llegan
ni
a
tirar
menos
de
la
mitad.
Huir
de
aquellos
carretes
enormes
cuya
mecánica
está
hecha
para
otras
latitudes
y
menores
batallas.
Descartar
esos
señuelos
de
40
gramitos
que
aquí
parecen
enorme
y
que
una
vez
allí
son
como
mosquitos.
Pescar
a
spinning
en
el
trópico
es
una
cosa
seria,
las
cañas
son
palos
(en
su
mayoría
de
fabricación
francesa
o
Japonesa:
DPSG,
Tenryu,
Zenaq,
Daiwa)
que
lanzan
de
verdad
120
gramos
sin
gruñir,
los
carretes
tienen
que
ser
los
de
gama
alta
de
las
mejores
casas
(Shimano
Stella
10.000,
Daiwa
Saltiga
Z
4.500
y
6.000GT,
Ryobi
Safari)
en
tamaños
que
imponen
respeto
para
poder
disponer
de
un
freno
adecuado.
Hilos
rigurosamente
trenzados
de
50
o
60
libras
(Rapala,
Sufix,
Power
Pro),
con
bajos
de
130
libras
y
a
veces
cables
de
acero.
Poppers
(sobre
todo),
de
tamaños
extra
large,
70,
90
hasta
120
gramos,
por
15
o
20cm
de
largo
y
una
cabeza
así
para
levantar
mucha
agua
(Yo-Zuri
Surface
Bull,
Gibbs
Polaris
Popper,
Hab’s
Perfect
Popper,
Seikai
etc).
Anzuelos
reforzados
con
acero
4
X
(tipo
Owner
ST
66)
en
medidas
del
4/0
para
las
poteras
y
los
dobles
y
7/0
u
8/0
para
los
sencillos,
anillas
de
150
o
200
libras.
Nada
de
tonterías,
es
un
juego
duro
y
hay
que
respetar
las
reglas,
pena
tristes
roturas
y
trofeos
perdidos
La
temporada
por
estas
latitudes
se
reparte
entre
monzones
húmedos
y
monzones
secos.
Los
primeros
empiezan
en
Mayo
y
siguen
hasta
Octubre,
llevan
vientos
predominantes
de
factor
Sur-Oeste.
Los
monzones
secos
sin
embargo
soplan
del
Nor-este,
empiezan
en
Diciembre
y
siguen
hasta
el
mes
de
marzo.
La
pesca
sigue
los
cambios
climáticos,
según
sople
el
viento
se
pescará
y
navegará
por
la
dirección
oposita,
en
búsqueda
de
aguas
más
resguardadas
y
tranquilas
y
siguiendo
las
migraciones
de
los
peces.
Entre
Enero
y
Marzo
se
disfruta
de
las
mejores
condiciones
climáticas
con
aguas
generalmente
tranquilas
y
cristalinas,
ausencia
de
vientos,
escasas
precipitaciones
y
pesca
abundante.
También
entre
Mayo
y
finales
de
Octubre
hay
buenísima
pesca
así
como
en
Diciembre,
a
lo
mejor
con
la
posibilidad
de
algún
que
otro
temporal
y
un
poco
más
de
viento
pero
sin
mayor
importancia.
En
fin,
un
lugar
increíble
para
lanzar
nuestros
señuelos,
peces
grandes,
agresivos,
luchadores
y
encima
en
gran
cantidad.
Mejor...difícil.
Nicola
Zingarelli |