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(Primera Parte)
El jigging posiblemente es una de las técnicas de
pesca con señuelos artificiales más antiguas utilizada por el hombre. Hay
diferentes maneras de bajar y trabajar un jig pero a partir del principio de los
’90 las cosas se han desarrollado gracias a la introducción de las líneas GSPe y
la creatividad de algunos pescadores japoneses. Espero con este artículo de
despertar la curiosidad sobre esta técnica y de introducir los lectores de
manera adecuada al “Nuevo estilo del jigging”
Hace tiempo puse en la parte inglesa del forum de
jigging de una tertulia llamada “El nacimiento del jigging vertical”.
Estaba deseoso de entender cuando y como se desarrolló y así fue que descubrí
que (a parte de los Vascos que usaban jigs de metal y líneas de mano ya a
finales de 1700 en las aguas de New Foundland) fueron los escandinavos los que
primeros estuvieron difundiendo el “virus” en la pesca deportiva.
Allá, en el
profundo norte desarrollaron una técnica mejor conocida como pirking,
bien adaptada a la índole de sus depredadores: se baja un jig al fondo, y
simplemente se mueve arriba y abajo con la caña sin usar el carrete, o dejando
la caña en el tintero para que se mueva solo con el movimiento de las olas.
En
los Estados Unidos, los pescadores de California han estado usando los jigs por
40 o 50 años buscando Atunes, Corvinas, Serviolas, Petos y más especies que
habitan ese lado del Pacífico. Los de la costa Este norteamericana sin embargo
se han decantado más por los bucktail de pelo y en el noreste son los Diamond
Jigs los que han predominado en el tiempo entre los pescadores de Lubinas
Rayadas, Anjovas, Atunes y Bacalao. Lo mismo pasa en la costa noroeste;
Salmones, Fletanes y otro animales han caído víctimas de señuelos como los
Crippled Herring, Diamond Jigs y grandes cabezas plomadas montadas con vinilos
descomunales.
Sin embargo, la técnica no había avanzado mucho desde sus
comienzos hasta que algo ocurrió en Japón. “Los pescadores profesionales habían
estado usando los jigs por mucho tiempo pero el verdadero pionero del deep
jigging en plan deportivo ha sido Hideyuki Kitamura. En el 1982/83 introdujo
en Japón jigs proveniente del mar de Tasmania (de proveniencia escandinava otra
vez, ya que en Nueva Zelanda y Tasmania ya se usaban profesionalmente los jigs
de metal para los Yellowtail y los Snappers, aunque al estilo antiguo, con
líneas de mano y haciendo “pirking”).
Logró el primer record Japonés con jigs en
la isla de Ogasawara con un Atún Diente de Perro de 30 kilos usando
monofilamento de 20 libras.” - dice Setsuo Hamanaka, fotoreporter y periodista
de pesca japonés, y añade - “Yoichi Mogi ha sido quizás el primero en usar
líneas trenzadas para el Deep Jigging. El y sus compañeros Seiichi Nagai, Toyo
Sato o otros, divulgaron el uso de esas líneas para el jigging. A principio de
los ’90 las líneas PE (o GSPe, gel spun polyethylene lines, conocidos aquí como
multifibras), eran conocida entre los pescadores de cebo pero no entre los
jiggers porque no había en el mercado cañas suficientemente robustas. Mogi y los
otros rompieron muchas cañas pero siguieron trabajando con ella. Pero, para ser
sinceros, el verdadero promotor de la pesca a deep jigging ha sido justamente el
multifibra.” Esto es lo que pone Yoichi Mogi en su web: “Era el noviembre del
1993, estábamos pescando con líneas PE # 4 (40 libras aprox.) y jigs pesados en
un fondo de 250 pies (unos 80 metros). Eran picadas tras picadas y el uso de
líneas PE se demostró determinante para desarrollar esta técnica que llamamos
súper deep jigging y que se podía practicar en fondos de hasta 1000 pies.”
Ojeando los catálogos antiguos, Hamanaka recuerda haber visto los primeros “long
jigs” (los jigs largos y delgados que se usan para el deep jigging) en el de
Smith en el 1992. El desarrollo de estos nuevos señuelos ha sido muy importante
en la evolución del deep jigging así como el del assist hook: “El primer assist
hook que he visto - recuerda Hamanaka - era un anzuelo para carnada atado con un
cable de dacron al ojal posterior de un jig. Me lo enseñó un skipper de un barco
de pesca de Suzuki (la Lubina Japonesa). Le llamaba Jigoku-bari (anzuelo
del infierno), pero finalmente nadie sabe quien realmente lo inventó.” Todavía
el Assist Hook en 1998 no aparecía en ningún catalogo japonés.
La Pesca
Me desperté a las 05:00 de la mañana para
averiguar si el desayuno estaba listo a tiempo antes de despertar a los
clientes: viajaba como guía de 11 personas en un safari de pesca en Maldivas. La
noche anterior, bajando unos jigs tuvimos la agradable sorpresa de sacar
algunos Atunes dientes de perro y Jureles. Todo empezó como una broma,
acabábamos de llegar, cansados por el viaje e relajándonos en el puente del
barco nodriza y uno de los pescadores se puso a jiggear. Anclados en una bahía
resguardada no pensábamos tener muchas oportunidades de enganchar un buen pez
pero de repente vemos al hombre de rodillas apoyado a la barandilla intentando
sujetar la caña como podía. Pasada la sorpresa, se dispuso a pelear el pez en
condiciones y poco después sacó un Atún dientes de perro de unos 15 kilos. A los
5 minutos todo el mundo estaba bajando jigs en la oscuridad, y salieron más
peces por la sorpresa de todos.
A las 05:30 de la madrugada, dos de los
pescadores aparecieron en el puente y decidimos reanudar el juego. Al rato, nada
más levantarse el sol, nos encontramos todos empeñados en una batalla campal con
una gran variedad de depredadores que engullían con gusto nuestros jigs. Dientes
de Perro, Rusty Jobfish (un pargo del Índico), Atunes de Aleta Amarilla,
carangidos y varios más. Antes de desayunar, habíamos sacado una cantidad
impresionante de animales de gran tamaño, desde el puente del barco nodriza
anclado en una bonita y tranquila laguna. Acabado el desayuno.... ¡salimos a
pescar!
“El Deep Jigging, usando el equipo adecuado y en
el sitio adecuado a veces resulta más eficaz de la pesca con carnada viva, y en
alguna situaciones mucho más efectivo. En mis aguas, está más que comprobado que
los jigs logran muchas más picadas de los Samson Fish (Seriola hippos, una
Serviola típica de las aguas australianas, muy grandes) que la carnada viva.”
Estas son las palabras de Hal Harvey de Bluewater Tackle en Australia, un
pescador que bien conoce el jigging en su territorio. “La mayor diferencia
comparando con el jigging de hace 10 años, está en la posibilidad de presentar
los señuelos en aguas mucho más profundas de las que permitían las líneas de
monofilamento. Esto es 100% merito del uso de las líneas multifibras que
permiten trabajar jigs en 50, 100 y hasta 200 brazas, gracias al diámetro
reducido y la elasticidad prácticamente nula”.
El jigging vertical, a menudo en aguas profundas,
puede aparecer como una cosa sencilla: bajas tu señuelo donde crees que haya
peces y con una serie de movimientos de la caña y trabajando con el carrete
empiezas a mover la muestra.
Posiblemente, con cualquier movimiento decente y un
jig brillante podrías enganchar un pez.
Sin embargo, “jiggear” seriamente es
una trabajo mucho más complicado sobre todo desde que los japoneses han
reinventado la técnica, elaborado nuevos equipos y señuelos y desarrollado
nuevas formas de recuperación. Esto se ha traducido en el uso de cañas más
cortas y resistentes a las duras solicitaciones de las líneas trenzadas,
carretes de spinning muy robustos y especializados o carretes convencionales
especialmente diseñados para esta técnica, cargados de líneas GSPE de siempre
mejor calidad.
Más que nunca los jigs, especialmente los que llegan desde Japón,
tienen acabados estupendos, y formas elegantes. Los hay largos y estrechos así
como aplanados y cortos, de pesos que varían de los 40 gramos al kilo. Se montan
con unos anzuelos que llamamos “assist hooks” de los que hablaré más adelante.
Los japoneses no se limitan a bajarlos y subirlos una y otra vez, sino que han
desarrollado una técnica muy variada, agresiva y que a menudo requiere un buen
fondo físico y poco miedo al sudor. Algunos de los lectores de la revista serán
quizás familiares con el jigging tradicional, o pirking, sin embargo el
“nuevo estilo” del jigging tiene algunas ventajas que vamos a mencionar
enseguida:
-
Una mayor
polivalencia de empleo en grandes profundidades. Los nuevos jigs japoneses,
en especial los que llevan el peso en la parte trasera, de hundimiento
rápido, pueden pescar a 1000 pies de profundidad, yo mismo los he trabajado
en 1200 pies en búsqueda de las chernas.
-
Bajadas más rápidas:
Con el equipo adecuado tenemos la posibilidad de bajar el jig vertical hasta
con fuertes corrientes. Descensos más rápidos significan más tiempo en pesca
y acoplados a una recuperación rápida permiten una exploración de toda la
columna de agua, que es otra ventaja. La resistencia del agua tiene un
efecto muy limitado en las finas líneas trenzadas que siguen transmitiendo
al pescador toda la sensibilidad necesaria.
-
Selección de
señuelos más amplia: La difusión e influencia en estos días de los jigs
japoneses, pone a nuestro alcance más diseños que nunca donde elegir. Con un
abanico tan amplio llegan diferentes acciones y movimientos y muchas maneras
de trabajar los señuelos: conocer los que funcionan mejor en cada momento
ayudará mucho el “jigger”.
-
Flexibilidad: Esta
técnica se puede adaptar a una multitud de depredadores en todos los mares
del mundo.
-
Precisión absoluta:
Combinando las modernas sondas con los mejores equipos de jigging hay buenas
posibilidades de que, hasta con fuertes derivas y corrientes rápidas, los
jigs lleguen a su blanco más rápido y con más acierto que otros estilos de
jigging permiten.
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