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No
pasó
mucho
tiempo
para
que
entendiera
cuando
de
verdadero
había
en
esa
aparente
chulería. Antes
de
empezar,
perdonarme
por
querer
evidenciar
algo
que
a
lo
mejor
muchos
saben.
Damos
un
pasito
para
atrás,
hacía
el
principio
de
la
historia:
¿que
es
el
jigcasting? Esencialmente
es
una
técnica
del
Spinning
donde
se
utilizan
artificiales
montados
con
anzuelos
sencillos
con
o
sin
cabezas
de
plomo,
o
jig-heads,
como
las
llaman
los
americanos.
Las
cabezas
se
adornan
con
señuelos
de
vinilo,
pelos
de
ciervo
u
otros
materiales
parecidos
a
los
que
se
utilizan
para
montar
las
moscas
y
asumen
la
denominación
de
jigs.
Para
simplificar
podríamos
repartir
los
señuelos
utilizados
en
el
jigcasting
en
tres
categorías:
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
Si
excluimos
los
artificiales
tradicionales
montados
con
anzuelo
sencillo,
observamos
que
las
tres
categorías
mantienen
unas
características
comunes:
la
ausencia
de
cualquier
tipo
de
pala
o
babero
que
favorezca
el
movimiento
y
la
presencia
del
anzuelo
sencillo. Muy
Bien!
Paramos
ahora
un
segundo
a
pensar
a
lo
que
siempre
hemos
hecho
pescando
a
spinning
en
el
mar
con
los
señuelos
tradicionales.
Nada
más
utilizarlos
ya
sabemos
cuanto
profundizan
y
a
que
velocidad
producen
los
mejores
resultados;
normalmente
los
fabricantes
ponen
este
tipo
de
información
en
las
cajas
en
base
a
los
resultados
que
han
conseguido
en
las
pruebas
del
proyecto
y
según
el
diseño
hidrodinámico.
Posiblemente
no
tenemos
muchas
“interpretaciones
personales”
de
la
acción
de
pesca
y
las
variantes
de
recuperación
(velocidad,
pausas
y
profundidad)
son
bastante
limitadas.
Se
conoce
que
las
primeras
veces
que
hemos
pescado
en
el
mar
nos
hemos
limitados
a
una
recuperación
bastante
estática:
las
pausas
son
complicadas
a
causa
de
la
flotabilidad
del
modelo
o
de
su
tendencia
a
hundirse
y
aunque
las
cosas
mejoren
un
poco
con
los
"suspending
minnows",
tampoco
su
neutralidad
me
satisface
plenamente
en
el
uso
en
agua
salada.
Factiblemente
la
velocidad
de
natación
o
bien
es
muy
rápida
o
demasiado
lenta
y
el
señuelo
deja
de
trabajar
en
la
manera
que
debería.
La
profundidad
es
demasiado
estandardizada
y
para
investigar
diferentes
estratos
del
agua
tenemos
que
utilizar
señuelos
con
palas
diferentes
o
propiedades
y
pesos
distintos,
pero,
como
muchos
de
vosotros
podéis
confirmar,
son
justamente
los
cambios
durante
la
recuperación
los
que
provocan
el
ataque
de
un
depredador. Como
ejemplo
cogemos
ahora
dos
artificiales
típicos
del
jigcasting:
una
cabeza
de
plomo
tipo
“banana
head”
con
pelos
de
ciervo
y
un
Slug-Go,
muy
conocido
entre
los
pescadores
de
Black
Bass,
montado
con
un
anzuelo
curvo.
Volviendo
a
nuestra
Banana
Head
con
pelos
de
ciervo,
podemos
observar
que
el
anillo,
colocado
con
un
ángulo
de
60º,
indica
que
el
artificial
nada
mejor
justo
debajo
de
la
superficie
o
a
medias
aguas,
pero,
donde
no
hay
mucha
profundidad
puede
también
llegar
a
trabajar
a
fondo.
Tenemos
entonces
un
señuelo
que
puede:
Si
ahora
cogemos
nuestro
Slug-Go
montado
con
su
bonito
anzuelo
curvado
o
con
un
normal
anzuelo Nudos y Sensibilidad ¡Los
Nudos!
Eterno
problema
para
muchos
pescadores
a
spinning
en
el
mar.
El
uso
de
los
señuelos
tradicionales
nos
ha
acostumbrado
a
utilizar
el
nudo
de
conexión
con
el
emerillón
que,
si
puede
funcionar
en
agua
dulce,
en
el
mar
muchas
veces
es
sinónimo
de
desastre
y
nos
puede
hacer
perder
un
ejemplar
de
talla.
La
forma
del
ojal
de
muchos
señuelos
a
veces
nos
obliga
o
sugiere
el
uso
de
un
emerillón
o
aún
peor
de
un
quitavueltas,
y
en
el
combate
con
un
buen
bicho,
por
cuanto
nuestro
equipo
esté
en
condiciones
y
todo
sea
de
buena
calidad,
el
elemento
que
nos
puede
dejar
sin
captura
es
sin
duda
el
emerillón.
También
el
nudo
con
ojal
amplio
así
como
el
mismo
emerillón
quita
sensibilidad
al
pescador
que
no
consigue
“entender”
al
100%
lo
que
pasa
alrededor
del
artificial.
No
hablemos
luego
de
la
clavada,
la
presencia
de
las
2
o
3
anzuelos
triples
nos
ha
atrofiado
la
sensibilidad
de
la
muñeca
hasta
el
punto
de
no
poder
reconocer
los
toques
más
ligeros
y
así
nunca
conseguimos
adelantar
el
cachete:
las
poteras
nos
han
acostumbrado
a
hacer
todo
ellas.
Anzuelo sencillo ¿Cuantas
veces
hemos
oído
decir
que
los
triples
dan
mayores
garantías
de
aguante?
Falso!
Intentamos
imaginarnos
en
el
medio
de
un
averío
con
pelágicos
de
buena
talla
o
cerca
de
la
costa
con
un
Palometón
enganchado
a
un
popper
por
la
potera
posterior.
No
son
pocos
los
casos
en
los
que
he
perdido
peces
de
buen
tamaño
por
culpa
de
la
potera
que
se
ha
abierto
o
que,
desgarrando
la
boca
del
pez,
ha
encontrado
un
hueco
por
donde
desengancharse.
Si
además
utilizáis
los
mismos
señuelos
en
mares
tropicales
podéis
imaginar
los
resultados.
Podría
seguir
hablando
de
las
grandes
ventajas
de
los
jigs
como
la
versatilidad
de
los
dressings,
el
coste
contenido,
la
posibilidad
de
montarse
cada
uno
los
suyos
según
su
propio
gusto
y
necesidad,
pero
tampoco
quiero
pasar
por
fanático
y
exaltar
el
uso
de
una
técnica.
Sin
embargo
me
gustaría
invitar
el
aficionado
a
la
pesca
a
spinning
en
agua
salada
a
probar
en
persona
la
eficacia
de
estos
artificiales,
sin
dejarse
engañar
por
tantos
productos
que
salen
a
diario
y
que
sirven
más
para
pescar
pescadores
que
peces. Un
última
consideración Antes de terminar, me apetecería añadir algo sobre este tema: hay una evolución en la pesca que a veces nos lleva al rechazo de los cebos naturales a favor de los artificiales, este es sin duda una avance del pescador mismo y de su manera de entender la propia pesca. Es un desafío y un juego más atrevido con respeto al que practican los que pasan horas esperando el toque de la campanilla o ver el flotador desaparecer señalando la picada. Pescar con artificiales conlleva una mentalidad diferente, donde la calidad se sobrepone a la cantidad y el como es más interesante del cuanto y en mi opinión no hay dudas, un pez sacado con un señuelo tiene más valor del que ha mordido un cebo natural. El
jigcasting
además,
quizás
represente
un
desafío
aún
superior
para
el
pescador
de
spinning.
Es
una
técnica
que
puede
ser
aprovechada
a
tope
sobre
todo
por
aquellos
pescadores
que
tengan
un
sentido
profundo
del
entorno
y
de
los
animales.
Para
que
el
señuelos
llegue
a
engañas
a
un
depredador,
tendremos
que
ser
capaces
de
darle
vida,
movimiento
y
forma
de
los
cebos
que
normalmente
representen
su
comida,
y
sin
los
conocimientos
necesarios,
pescaremos
mucha
“agua”.
Y
finalmente,
una
vez
que
se
llega
a
la
enfermedad
de
la
construcción
de
los
jigs
para
reproducir
exactamente
los
colores
y
el
aspecto
que
necesitamos
para
nuestras
cazas
en
nuestras
zonas
y
con
nuestros
depredadores,
se
adquiere
este
“estado
del
arte”
que
hasta
hace
poco
tiempo
era
prerrogativa
exclusiva
de
los
pescadores
de
mosca.
Alessandro Idini www.seaspin.com (traducción Nicola Zingarelli)
PEQUEÑO DICCIONARIO ILUSTRADO DEL PESCADOR DE JIGCASTING
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