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El
viaje
de
pesca
más
corto
de
mi
vida
ocurrió
en
un
día
que
estuvimos
con
la
familia
en
Playalinda
Beach.
Antes
de
ir
a
casa
pasamos
por
el
dique
que
costea
el
lado
oeste
de
la
Mosquito
Lagoon.
Vi
a
un
REDFISH
en
el
agua
somera
al
lado
de
la
orilla.
Dejé
a
mi
mujer
y
los
dos
niños
en
el
coche
(con
motor
encendido
y
aire
acondicionado
en
función),
bajé
hacía
la
orilla,
eché
un
par
de
lances
con
una
imitación
de
cangrejo,
enganché,
capturé
y
solté
el
pez
y
volví
al
coche
para
ir
a
casa.
Así
empieza
su
articulo
John
A.
Kumisky
en
Florida
Sportsman,
hablando
de
Merritt
Island
y
del
complejo
del
Indian
River
Lagoon:
en
los
años
50
muchas
millas
de
marisma
se
canalizaron
y
sanearon
para
el
control
de
los
mosquitos
hasta
formar
lo
que
ahora
es
el
sistema
del
Indian
River
Lagoon
que
se
compone
de
la
Mosquito
Lagoon
y
del
Banana
River.
Ninguno
de
estos
“river”
o
sea
ríos,
tiene
agua
dulce
o
algún
tipo
de
corriente,
en
realidad
son
simplemente
partes
de
la
misma
laguna
que
se
extiende
por
muchas
millas
el
las
costas
de
Florida
paralela
al
Océano
Atlántico
y,
según
las
temporadas,
abastecen
refugio
y
comida
para
muchas
especies
de
aves
y
peces.
En
una
fía
Semana
Santa
emigré
por
aquellos
lugares
en
búsqueda
de
los
Redfish
(Sciaenops
ocellatus)
y
las
Spotted
Sea
Trouts
(Cynoscion
nebulosus)
ambos
pertenecientes
a
la
familia
de
las
SCIAENIDAE
la
misma
de
nuestra
Corvina.
Las
dos
especies
tienen
más
o
menos
la
misma
extensión
geográfica
y
comparten
hábitat:
los
bajíos
de
sistemas
cerrados,
son
excelentes
luchadores,
sobre
todo
los
Redfish
y
tienen
carne
preciadas.
John
Kumisky,
ha
sido
mi
guía
para
una
semana
en
este
maravilloso
rincón
de
Florida,
un
acompañante
de
lujo
para
tan
poco
pescador:
colaborador
de
FLORIDA
SPORTSMAN,
SALT
WATER
FLY
FISHING,
SPORT
FISHING
y
autor
de
4
libros,
además
de
profesor
de
ciencias,
instructor
de
pesca
a
mosca
y
gran
conocedor
de
los
cebos
de
vinilo,
que
utiliza
con
maestría.
Después
de
unos
cuantos
e-mail
nos
pusimos
de
acuerdo
sobre
fechas
y
precios
y
pude
llegar
a
Miami
donde
alquilado
un
coche
me
dirigí
rumbo
norte
hacía
Titusville.
Esta
es
la
capital
del
Contado
de
Espacio
así
llamado
por
su
cercanía
con
Cabo
Cañaveral
donde
se
sitúa
el
KENNEDY
SPACE
CENTER,
famosa
sede
de
la
NASA,
base
de
los
lanzamientos
más
famosos
de
la
historia
de
la
conquista
del
espacio.
El
primer
día
de
pesca
aprovechando
el
tiempo
bueno
y
la
falta
de
viento
“despegamos”
de
Puerto
Cañaveral
hacía
el
azul
del
Atlántico
en
búsqueda
de
un
poco
de
aventura
con
peces
diferentes
de
los
que
íbamos
a
encontrar
a
lo
largo
de
la
semana
en
los
bajíos.
La
suerte
y
la
buena
vista
de
John
quiso
que
cruzamos
caminos
con
un
bando
impresionante
de
Jureles
(Jack
Crevelle,
Caranx
hippos).
Había
más
barcos
pescando
pero
los
únicos
que
se
hicieron
con
los
combativos
carangidos
fuimos
nosotros,
con
tres
doble
capturas
seguidas
hasta
que
un
tonto
con
una
moto
de
agua
se
encargó
de
alejar
el
bando.
La
mañana
siguió
con
el
emocionante
encuentro
con
un
Manta
gigante
que
atrapada
a
una
red
seguía
dando
vueltas
alrededor
de
una
boya.
La
emoción
fue
doble
para
mí,
en
primer
lugar
por
ver
tan
de
cerca
tan
bello
animal,
luego
porqué
las
Mantas
suelen
llevar
a
su
seguido
las
Cobias
(Rachycentron
canadum),
maravillosos
peces
deportivos,
luchadores
indómitos
y
perfectos
para
la
pesca
con
señuelos
artificiales.
En
este
caso
solo
una
COBIA
seguía
la
Manta,
y
el
único
ataque
lo
produjo
un
jig
de
John,
sin
lograr
clavar
el
anzuelo
en
la
dura
boca
de
la
criatura.
Después
de
llamar
por
radio
en
búsqueda
de
alguien
que
pudiese
librar
la
manta
de
la
red
(cosa
que
ocurrió
a
los
30
minutos),
nos
alejamos
buscando
algo
que
nos
proporcionara
más
adversarios,
o
sea
boyas,
más
Mantas,
objetos
flotantes
en
la
superficie
o
“autopistas”
de
algas:
todos
elementos
que
nos
ayudaran
a
localizar
más
Cobias,
Tripletail
(Lobotes
surinamensis)
y
Dorados
(Coryphaena
hippurus).
Desdichadamente,
a
pesar
de
habernos
acercado
a
varias
“alfombras”
de
alga
que
se
extendían
por
millas
no
topamos
con
ningún
bicho
interesante
y
volvimos
al
puerto
para
remolcar
el
barco
a
otro
sitio.
Hay
que
decir
que
en
Florida,
hay
más
rampas
para
lanzar
los
barcos
que
gasolineras
y
que
con
una
pequeña
skiff
puedes
moverte
rápidamente
por
todos
lados:
nuestro
nuevo
destino
era
la
mítica
laguna
de
los
Mosquitos,
reino
de
los
Redfish
y
Sea
Trouts.
Sin
haber
pescado
nunca
en
esta
agua
ya
sabía
más
o
menos
los
equipos
que
utilizaban
los
americanos
así
que
tenía
preparadas
2
cañas
una
Gloomis
Escape
de
6’9”
(10-20
libras)
y
otra
GLoomis
GLX
de
7’
también
en
tres
piezas
pero
para
líneas
más
ligeras.
En
la
caja
de
los
señuelos
predominaban
los
de
superficie,
Yo-Zuri,
Duel,
Mirrolure,
Excalibur,
había
algún
que
otro
cranckbait,
jigs
y
algo
de
vinilo.
La
selección
no
era
demasiado
amplia
pero
sabía
que
paseándome
las
tiendas
de
Florida
iba
a
encontrar
más
de
lo
que
necesitaba
y
así
fue:
muchos
de
mis
dólares
se
cambiaron
por
los
D.O.A.,
pececitos
de
vinilos
inventados
por
Marc
Nichols
un
famoso
guía
de
allí,
hilos,
anzuelos,
y
más
tonterías
que
volvieron
conmigo
a
España
con
la
promesa
de
utilizarlos
en
nuestras
aguas
(a
la
vuelta
paré
en
Outdoor
World,
la
mega
tienda
de
Bass
Pro
Shop
en
Fort
Lauredale
y
allí
agoté
definitivamente
mi
Visa.....
).
Una
vez
lanzado
el
barco
en
la
laguna
nos
dirigimos
hacía
una
zona
que
John
conocía
muy
bien,
pero
nos
encontramos
con
la
sorpresa
de
que
el
viento
se
había
levantado
mucho
y
los
peces
se
habían
dispersos
y
no
se
encontraban
en
sus
sitios
de
pasto
habituales.
John
consiguió
sacar
solo
un
Redfish
y
una
Sea
Trout
y
yo
me
preparaba
a
salir
“bolo”
de
mi
primer
día
de
pesca
en
los
“otros
bajíos”
cuando
una
truchita,
la
primera
de
mi
vida,
se
dejó
seducir
por
un
Yo-Zuri
“Walking
Dog”,
haciéndome
feliz.
Desdichadamente
la
semana
entera
fue
atormentada
por
el
viento
pero
con
un
poco
de
paciencia
conseguimos
hacernos
con
unas
buenas
capturas.
El
segundo
día
fue
el
más
espectacular
con
unas
Sea
Trouts
muy
buenas
que
nos
dispensaron
unos
ataques
en
superficie
de
miedo,
y
buenos
Redfish,
potentes
luchadores.
Los
peces
estaban
en
aguas
menos
someras
y
tuvimos
que
utilizar
señuelos
que
profundizaban
un
poquito
más
incluidos
algunos
jigs
de
vinilo
con
cabeza
de
plomo;
las
truchas
atacaban
el
artificial
con
mucha
violencia,
tragándoselos
todos,
los
Reds
eran
un
poquito
más
prudentes
y
solo
se
picaban
en
los
labios.
En
cada
día
hubo
momentos
de
mucha
actividad
juntos
con
otros
más
lentos,
las
truchas
picaban
sobre
todo
cuando
el
cielo
se
nublaba
o
se
acercaba
la
noche,
los
Reds
había
que
localizarlos
aunque
a
veces
algún
lance
a
ciegas
nos
trajo
picadas.
Desde
luego
los
ataques
eran
muy
bonitos,
cada
pez
con
su
estilo:
las
Truchas
atacando
desde
debajo
de
una
forma
muy
espectacular,
a
veces
saltando
fuera
del
agua,
y
los
Reds
siguiendo
el
señuelo
hasta
atacar
con
una
rapidez
impresionante;
en
ambos
casos,
la
mayoría
de
las
veces
te
llevabas
un
buen
susto.
Un
día
me
empeñe
en
sacar
un
Robalo
(Snook
–
Centropomus
undecimalis),
y
aunque
no
fuese
la
temporada
mejor
para
ellos
(demasiado
frío
todavía),
John
me
llevó
en
búsqueda
de
este
pariente
lejano
de
nuestra
Lubina.
Llegamos
a
una
especie
de
canal
y
empezamos
a
recurrir
toda
la
orilla
de
mangle
lanzando
paralelo
a
la
misma
y
en
las
reculas
más
prometedoras;
de
repente
tuve
una
ligera
picada
y
volví
a
lanzar
mi
D.O.A.
enseguida
al
mismo
sitio
.....
brutal!
El
Robalo
salió
del
agua
casi
por
completo,
el
señuelo
había
desaparecido
en
su
boca
y
a
los
3
segundos
había
partido
la
línea!
Lección
nº
1,
pescando
los
Snooks
hay
que
poner
un
terminal
potente
porque,
a
pesar
de
no
tener
dientes,
el
pez
puede
partir
el
nylon
rozándolo
con
los
labios
u
la
cobertura
de
las
agallas
que
resulta
ser
muy
dura.
En
un
día
había
perdido
una
Trucha,
un
Redfish
y
un
Snook,
o
sea
un
Gran
Slam
Inshore,
así
como
cerifica
la
IGFA
para
la
Florida
del
Norte
(para
otras
zona
el
Gran
Slam
Inshore
se
compone
de
un
Bonefish
(Albula
vulpis),
un
Tarpon
(Megalops
atlanticus)
y
un
Permit
(Trachinotus
falcatus).
Acabé
mi
semana
sacando
más
Truchas
y
más
Red
Drums,
no
cogí
ningún
Snook
y
ninguna
Cobia
que
era
una
de
las
especies
con
las
que
soñaba
para
este
viaje
y
conocí
sitios
y
gente
nueva.
Aprendí
una
vez
más
lo
que
es
el
respeto
para
los
peces
y
los
pescadores
deportivos,
en
un
país
que
no
ha
dudado
en
poner
en
marcha
un
plan
muy
duro
para
acabar
con
los
pescadores
profesionales
de
redes
que
casi
habían
extinguido
las
especies
deportivas
y
también
las
Lisas,
importante
fuente
de
alimentación
para
todo
los
depredadores.
Estoy
pensando
en
mi
próximo
viaje
y
en
nuestra
pobre
Europa
que,
a
parte
casos
excepcionales,
no
consigue
proteger
su
naturaleza,
sus
peces
y
un
negocio
importante;
suena
un
poco
absurdo
decirlo
pero
da
mucha
pena
tener
que
viajar
tanto
para
poder
pescar
decentemente.....¿y
los
que
no
pueden
viajar?
Nicola
Zingarelli
©
2003
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caranx.net
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